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Mapa de la Amazonia brasileña. En rojo las áreas deforestadas antes de 
2006.

Mapa de la Amazonia brasileña. En rojo las áreas deforestadas antes de 2006.

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Brasil, España — Una investigación de Greenpeace durante los últimos 8 meses (1) ha documentado cómo una Agencia del Gobierno Federal de Brasil, que días atrás celebraba la reducción de la tasa de deforestación en la Amazonia, está permitiendo a las empresas madereras destruir amplias zonas de bosque tropical concediendo estas tierras a colonos.

La investigación revela que el Instituto Nacional para la Reforma Agraria (INCRA) en Santarem, en el Estado de Pará, está otorgando grandes trozos de bosque tropical en áreas de gran valor para la industria maderera. La distribución de tierras para las comunidades pobres es una de los programas sociales más importantes que ha puesto en marcha el Gobierno de Lula. Una vez establecidos, los agentes de Santarem promueven vinculos entre las empresas madereras y las asociaciones irregulares de propietarios de tierras, los cuales facilitan la explotación de estos nuevos asentamientos.

En 2006, el INCRA créo 97 asentamientos de este tipo para 33.700 familias en la región de Santarem, que cubría un área de 2,2 millones de hectáreas. Sin embargo, las evidencias descubiertas por Greenpeace muestran que muchos de estos asentamientos están establecidos en áreas de gran valor por sus especies madereras y, en cinco casos, dentro del área totalmente protegida del Parque Nacional de la Amazonia (2).

Resúmenes de reuniones y contratos a los que ha tenido acceso Greenpeace muestran que el INCRA ha creado alianzas con las empresas madereras para construir infraestructuras como carreteras y escuelas, generando un círculo de ocupación y tala ilegal ( y mayor deforestación), de las cuales se beneficia el sector maderero.

La investigación también muestra que muchas de las asociaciones de colonos no estaban formadas por colonos locales, sino por colonos sin experiencia en la explotación sostenible de la selva, frecuentemente domiciliados en ciudades y comunidades muy ajejadas de los nuevos asentamientos.

"/Mientras las autoridades brasileñas celebraban hace sólo 3 días el tercer año consecutivo en el que disminuye la deforestación, otros sectores del Gobierno están trabajando para suministrar madera a las empresas madereras. Esto está abriendo amplias zonas a nuevas deforestaciones mientras se pierde la oportunidad para que las comunidades realizen un uso sostenible y a largo plazo de los recursos de la selva/", ha declarado André Muggiati, responsable de la campaña en la Amazonia.

Brasil es el cuarto país emisor de gases de efecto invernadero, debido principalmente a la quema y clareo de los bosques en la Amazonia.

"No hay tiempo que perder para parar la destrucción de la Amazonia. El Gobierno de Brasil tiene que esforzarse en reducir la deforestación e implicar a cada organismo de la Administración del Estado. El INCRA debe asegurar que la reforma agraria se produce en tierras ya deforestadas y donde la gestión sostenible por parte de las comunidades locales pueda ser posible. El sector maderero que opera en la Amazonia debe comprometerse a adaptarse a la nueva situación y garantizar que su producción se realiza de manera legal/", ha añadido Muggiati.