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Destrucción a toda costa, 2008. Ampliación del puerto de El Ferrol, La Coruña. Galicia.
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Andalucía, la Comunidad Valenciana, la Región de Murcia, Canarias, Ceuta y Melilla comparten este año el primer puesto de un hipotético podio como las regiones litorales que más han maltratado su costa. En el segundo puesto estarían Cataluña, Baleares y Galicia, que continúan acosando su medio natural con el ladrillo y la contaminación. Euskadi, Cantabria y Asturias les siguen muy de cerca, replicando en el norte el modelo devastador mediterráneo.
Los últimos años no han sido los mejores para la costa gallega. A la marea negra del Prestige le ha seguido otra gris, de cemento y hormigón, que ha invadido el litoral gallego de urbanizaciones al más puro estilo mediterráneo. Los ayuntamientos pretenden recalificar su suelo para poder edificar una cantidad similar de viviendas que se han construido en toda la historia de Galicia. El trabajo de control del urbanismo que está llevando a cabo la Xunta debe impedir que la costa gallega pierda su identidad. También es vital la labor de la Justicia que está ya actuando contra las irregularidades urbanísticas en municipios como Arteixo, Fisterra, Mugardos, Oleiros, Gondomar, Nigrán, O Grove o Barreiros.
Pero aún queda mucho por hacer. A diferencia de las vecinas Asturias o Cantabria, Galicia todavía no tiene una normativa específica que proteja y ordene la construcción en la costa, aunque se espera para 2009. La economía costera de la región sigue basándose en la pesca, el marisqueo y la industria asociada al mar (astilleros, conserveras, cetáreas, frigoríficos, piscifactorías). Su turismo tiene, en general, mucho que ver con la gastronomía y la conservación del paisaje, modelo que ahora se trata de invertir a base de especulación urbanística.
En el informe Destrucción a Toda Costa 2008 se destaca la gran expansión urbanística vivida por Gondomar y donde responsables municipales están siendo investigados por los tribunales; la paralización por sentencia de la construcción de 700 viviendas en Miño, las previsiones desmedidas de crecimiento urbanístico de Moaña para duplicar el número de viviendas actuales; el empeño del municipio de Sada en desarrollar un urbanismo muy alejado de lo que dicta la normativa urbanística gallega; y el afán de Sanxenxo en imitar el modelo urbanístico mediterráneo.
En el capítulo de infraestructuras portuarias, el nuevo plan de puertos deportivos presentado por Portos de Galicia plantea pasar de los actuales 11.600 a 31.000, sin tener en cuenta los impactos ambientales negativos que tendrá la construcción de nuevos amarres deportivos en el medio ambiente. Especialmente preocupantes son los espacios de titularidad pública que perderán toda su riqueza natural, algo que tendrá un impacto directo sobre el turismo que disfruta de las playas y sectores como la pesca y el marisqueo que suponen 20.000 empleos directos y son responsables del 10% del Producto Interior Bruto gallego.
En el informe de Greenpeace se destaca la ampliación que pretende llevar a cabo la Autoridad Porturia de Vigo, rellenando 270.000 m2 de ría. Una magnitud desorbitada si tenemos en cuenta en los terrenos del puerto existen 960 concesiones a empresas que no deberían ocupar espacio portuario. La única actuación posible en el Puerto de Vigo es optimizar su actual uso antes de detraer más espacio mediante rellenos. También se llama la atención sobre las nuevas infraestructuras portuarias de Bueu, Baiona, Cedeira y Cangas do Morrazo, que provocarán graves afecciones ambientales.
El plan de nuevas plantas de acuicultura también resulta muy agresivo para la costa gallega. La Xunta de Galicia plantea la construcción de una veintena de nuevas granjas, muchas de las cuales invaden o afectan a espacios naturales protegidos de la red Natura 2000 europea. Greenpeace ha presentado alegaciones al proyecto demandando su retirada.
En Galicia el desarrollo industrial ha dejado, y aún deja, su huella contaminante en el litoral. Las más destacables son la industria papelera, metalúrgica y química, cuyos vertidos históricos aún pueden apreciarse en las rías. Muchas de esas industrias siguen en funcionamiento en la actualidad con la autorización de la Xunta de Galicia. Éste es caso del complejo industrial de ENCE-ELNOSA en la ría de Pontevedra y Ferroatlántica en la ría de Corcubión.
Otras plantas nuevas han comenzado su andadura contaminante en el litoral gallego, como Reganosa, en Mugardos, no sólo con el consentimiento de la Xunta sino con su participación directa como propietaria. También los vertidos urbanos y la carencia de sistemas de tratamiento adecuado de aguas residuales están degradando la calidad de las aguas de las rías gallegas, lo que afecta muy directamente a los bancos marisqueros. Las rías de O Burgo y de Vigo son buenos ejemplos de ello.
En el informe Destrucción a Toda Costa 2008, Greenpeace considera que ha llegado el momento de dar un giro a la situación del litoral y aboga por la urgente puesta en marcha de las siguientes medidas:
PUNTOS NEGROS DEL INFORME DESTRUCCIÓN A TODA COSTA 2008
1.A Coruña. Cedeira. Ampliación del puerto deportivo.
2.A Coruña. Mugardos. Regasificadora muy cercana a la población.
3.A Coruña. Miño. Macrourbanización paralizada por la justicia.
4.A Coruña. Sada. Urbanismo insostenible.
5.A Coruña. Oleiros. Urbanismo insostenible
6.A Coruña. Ría de O Burgo. Contaminación severa.
7.A Coruña. Corcubión. Contaminación severa en la ría.A Coruña.
8.Carnota. Playa de O Pindo. Paseo marítimo sobre la duna.
9.Pontevedra. Ría de Pontevedra. Contaminación severa.
10. Pontevedra. Sanxenxo. Urbanismo insostenible.
11. Pontevedra. Bueu. Proyecto de puerto deportivo en Pescadoira.
12. Pontevedra. Cangas do Morrazo. Puerto deportivo y urbanización.
13. Pontevedra. Moaña. Urbanismo insostenible.
14. Pontevedra. Ría de Vigo. Contaminación severa.
15. Pontevedra. Puerto de Vigo. Rellenos en la ría.
16. Pontevedra. Gondomar. Urbanismo insostenible.
17. Pontevedra. Baiona. Proyecto de puerto deportivo.
18. Plan de puertos deportivos gallego. Aumento excesivo del número de amarres.
19.Plan de Acuicultura gallego. Plantas de Bico dà Ran, Lira, Meirás, Sera, Quilmas, Camelle, Xandrina, Seiruga, Hoyo Longo y Corvo invaden o afectan a espacios de la red Natura 2000.