Esta exposición revela uno de los aspectos más duros de aquella tragedia pues muestra el efecto que la radiactividad liberada en el accidente de Chernóbil está produciendo entre la población infantil, en niños y niñas nacidos, muchos de ellos, años después del accidente.
“Somos conscientes de que la visión de estas fotografías puede herir profundamente la sensibilidad de muchas personas, esa es también nuestra esperanza”, declaró Carlos Bravo, responsable de la campaña antinuclear de Greenpeace.
“Querer olvidar u ocultar que niños como estos existen es la forma más segura de conseguir que haya muchos más como ellos en el futuro... No es nuestra intención recrearnos en la miseria y en el dolor. Nuestro objetivo es conseguir que esto no vuelva a repetirse, que no haya nunca más una exposición de fotografías como éstas”, añadió este portavoz.
El accidente nuclear de Chernóbil, en 1986, evidenció que las consecuencias ecológicas, sanitarias y económicas de un accidente nuclear son incalculables; pero, sobre todo, demostró también que los riesgos de la energía nuclear suponen una amenaza que no conoce fronteras, ya que la radiactividad que se libera, se extiende a miles de kilómetros de las centrales, dejando en evidencia la ineficacia de los planes de emergencia nuclear y de las zonas de exclusión.
En efecto, la nube radiactiva de Chernóbil, cargada con toneladas de partículas de elementos altamente peligrosos como iodo-131, cesio-134, cesio-137, estroncio-90 y plutonio-239, viajó miles de kilómetros desde el lugar del accidente y contaminó grandes áreas de Bielorrusia, Ucrania, Rusia, zonas de Asia y a la mayor parte de Europa, alcanzando España, especialmente Cataluña y Baleares.
La radiactividad no respetó los límites de la Zona de Exclusión de 30 km. de radio decretada alrededor de la central. Hoy día, según Naciones Unidas, un área de 160.000 Km² (equivalente una tercera parte de la extensión de España o al tamaño de Holanda) permanece fuertemente contaminada a causa del accidente de Chernóbil.
Un informe de Greenpeace en el que han participado cerca de 60 expertos científicos de todo el mundo (1), denuncia las mentiras del Organismo Internacional para la Energía Atómica (OIEA) y la Organización Mundial de la Salud (OMS) sobre los efectos del mayor accidente nuclear de la historia. Y concluye que ya se han producido 200.000 víctimas mortales por culpa de Chernóbil en las tres repúblicas ex-soviéticas a causa de Chernóbil. Según este informe, en los últimos 15 años se han producido 60.000 muertes en Rusia atribuibles al accidente de Chernóbil y se estima que el total de las pérdidas de vidas para Ucrania y Bielorrusia podría alcanzar otras 140.000 (2).
Además, en un informe del Centro Independiente de Evaluación Medio Ambiental de la Academia Rusa de la Ciencia, basado en datos estadísticos del Centro Nacional de Estadística sobre el Cáncer de Bielorrusia y Ucrania, prevé que se producirán próximamente otros 270.000 cánceres, de los cuales 93.000 mortales, causados por Chernóbil en todo el mundo (3).
"El accidente de Chernóbil demostró la peligrosidad de la energía nuclear y su potencialidad catastrófica para la salud humana y el medio ambiente. No es posible plantear un nuevo modelo energético que dé cabida a la energía nuclear, sin considerar previamente en profundidad las consecuencias que todavía estamos pagando por el accidente de Chernóbil", declaró Carlos Bravo, responsable de la campaña de energía nuclear de Greenpeace España.
El conjunto de datos incluidos en este informe proporciona una amplia visión de la situación actual de los impactos sobre la salud de Chernóbil y concluye que la radiación liberada por la catástrofe ha tenido, además del impacto del cáncer, otros efectos devastadores en la salud de los supervivientes: daños de los sistemas inmunológico y endocrino, aceleración del envejecimiento, trastornos cardiovasculares y del aparato circulatorio, trastornos psicológicos, aberraciones cromosómicas y aumento de las deformaciones en fetos y en niños.
Aparte del impacto directo de la radiación, la salud de la población bielorrusa, ucraniana y rusa se ha visto seriamente afectada por una serie de daños socio-económicos causados por la pérdida de las áreas agrícolas, los realojamientos forzados de unas 350.000 personas, la crisis económica y la falta de una adecuada información a los afectados, además de un retraso político en la protección de la víctimas.
NOTAS(1)
El informe "La catástrofe de Chernóbil. Consecuencias en la salud humana" En español, está disponible el Resumen Ejecutivo de este informe en la
web de Greenpeace.
(2) Khudoley et al. (2006) Attempt of estimation of the consequences of Chernobyl Catastrophe for population living at the radiation-polluted territories of Russia. Publ: Centre of the Independent Environment Assessment of the Russia Academy of Sciences, Consequences of the Chernobyl Accident: Estimation and prognosis of additional mortality and cancer deseases. ISBN 5-94442-011-1.
(3) Malko M.V. (2006). In: Estimations of the Chernobyl Catastrophe (on the base of statistical data from Belarus and Ukraine), Publ: Centre of the Independent Environment Assessment of the Russia Academy of Sciences, ISBN 5-94442-011-1