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Mapa de la Amazonia brasileña. En rojo las áreas deforestadas antes de 
2006.

Mapa de la Amazonia brasileña. En rojo las áreas deforestadas antes de 2006.

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Sudán — Los incendios desatados en los bosques tropicales de la Amazonia brasileña y de Sumatra (Indonesia) están afectando a áreas protegidas de las selvas más importantes del Planeta. Unas regiones en las que Greenpeace ha documentado la destrucción de extensas zonas selváticas, con un grave impacto en la biodiversidad global y que contribuirán al cambio climático.

La destrucción de estas selvas está amenazando nuestra biodiversidad y agravando el problema del cambio climático, afirmó Carlos Ritti, responsable de la campaña de Cambio Climático de Greenpeace. "/Brasil está entre los cuatro países que lideran el incremento del cambio climático debido precisamente a la destrucción de sus bosques. La deforestación está contribuyendo al cambio climático y los cambios en el clima global están secando la selva. Una selva más seca lleva a un mayor número de incendios, aumentando las emisiones de CO_2 . Esto supone un círculo vicioso devastador.

La deforestación de las selvas tropicales es responsable del 25% de las emisiones globales de dióxido de carbono . La  forestación y los incendios son la mayor contribución de Brasil al cambio climático: el 75% del CO_2 que emite el país a la atmósfera procede de la alteración de espacios forestales, especialmente en la Amazonia.

La pasada semana, un equipo de Greenpeace en la Amazonia fue testigo de la deforestación desenfrenada, los incendios y las talas ilegales dentro de cinco espacios protegidos en el estado amazónico de Pará. El INPE (Instituto Nacional de Investigaciones Territoriales) registró 82.293 focos de incendios en el Estado de Amazonas entre el 1 y el 29 de agosto, 2.884 de ellos en Unidades de Conservación y 5.344 en Territorios Indígenas. Además, en otros estados amazónicos como Mato Grosso, Maranhao y Rondonia también ha ardido la selva dentro y fuera de los espacios protegidos.

La Selva Nacional Jamanxima (1,3 millones de hectáreas) en Novo Progresso, cerca de la carretera BR-163, es la Unidad de Conservación con mayor número de incendios con 950 focos. Aunque en estas Selvas Nacionales se permite el uso responsable de sus recursos naturales a través de la gestión forestal, y de que durante el gobierno de Lula 30 millones de hectáreas se han incluido en Unidades de Conservación, en esta zona también se ha documentado una intensa actividades madereras. La Estación Ecológica de Terra do Meio (3,3 millones de hectáreas), creada el pasado año y cuyo acceso está limitado a los investigadores científicos, también está en llamas. Se han registrado 459 incendios en agosto y ha sido la tercera área protegida que más ha ardido en Brasil este año.

"/Si estas actividades ilegales no se detienen inmediatamente no habrá recursos que gestionar en el futuro/", afirmó André Muggiati, responsable de la campaña de Bosques de Greenpeace en la Amazonia . El gobierno debe actuar para impedir que estas valiosísimas selvas se conviertan en humo/".

Greenpeace considera que la Amazonia necesita presencia gubernamental de inmediato y que se debe reforzar la presencia de las agencias gubernamentales que operan en esta región, como el IBAMA (Instituto Brasileño de Medio Ambiente), el INCRA (Instituto Nacional de Colonización y Reforma Agraria) o la Policía Federal.

Sin recursos económicos, humanos y técnicos no es posible poner en práctica las inspecciones y la protección de los espacios protegidos creados en los últimos tres años, concluyó Muggiati.

En el caso de las selvas de Sumatra, Indonesia, un equipo de Greenpeace ha visitado la provincia de Riau para investigar y documentar los últimos incendios. Allí han hallado amplias zonas de selva destruidas y densas nubes de humo que amenazan la salud de millones de personas.

En 1990 el 63% de la provincia de Riau estaba cubierta de bosques. En 2002 la cifra había descendido hasta el 39%. El principal motor de esta destrucción es la industria forestal, que está transformando bosques de alto valor, como los de zonas pantanosas y turberas, en plantaciones de interés comercial.

De nuevo, Greenpeace ha comprobado que la principal causa de incendios en la región es la quema intencionada de selva para instalar plantaciones de acacias y palma. Grandes empresas papeleras internacionales como /Asia Pulp and Paper/ están aprovechando la situación para obtener materia prima para la fabricación de pasta de papel y para transformar la superficie quemada en plantaciones de árboles de interés papelero.

Pese al historial de destrucción de determinadas compañías papeleras, en España podemos comprar papel de oficina de la empresa Asia Pulp and Paper. Y algunas administraciones públicas lo están utilizando. ha declarado Miguel Ángel Soto, responsable de la campaña de Bosques de Greenpeace. El dinero público está financiando la destrucción de los bosques de Indonesia.

Greenpeace reclama al gobierno indonesio que detenga todas las operaciones de eliminación de selva en estos frágiles ecosistemas para acabar con este ciclo anual de incendios provocados que, además de agravar el problema del cambio climático, favorece las condiciones que perpetúan dicho ciclo.