La reunión de los principales ministros de medio ambiente, celebrada en Copenhague, terminó con la impresión de que el resultado de la cumbre del mes de diciembre es todavía una incógnita, dada la cruzada emprendida por Estados Unidos para rebajar las expectativas para la cumbre y el silencio hasta ahora cómplice de la Unión Europea (UE) al respecto.