La sobrepesca en el Mediterráneo ha llevado a pescar peces más y más pequeños cada vez
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El estado de los stocks pesqueros en la región del Mediterráneo es alarmante. Hay claros indicios de que la cantidad y la calidad de las capturas ha disminuido drásticamente. En muchas zonas las especies más grandes y más longevas ya no aparecen en las capturas.
Estimaciones recientes de la Organización para la Alimentación y la
Agricultura de Naciones Unidas (FAO) ha identificado algunas de las más
importantes pesquerías de la región como la del atún rojo,
albacora, merluza, pez espada, agujas, salmonete de roca
y dorada como amenazadas. De acuerdo con la Agencia Europea del
Medio ambiente, más del 65% de todos los stocks pesqueros del
Mediterráneo están por debajo de los límites biológicos de seguridad.
Las grandes especies de alta mar como el atún y el pez espada han sido
un recurso de pesca compartido durante miles de años. Greenpeace
publicó en 1999 un informe que revelaba que la cantidad de atún rojo en
el Mediterráneo en edad de reproducción había disminuido más del 80% en
los veinte años anteriores. La situación no ha mejorado debido a la
pesca pirata, la captura de juveniles y la reciente aparición del
engorde de atún que ha disminuido drásticamente los stocks a niveles
muy peligrosos.
Cuestiones de talla
La sobrepesca ha llevado a la captura de peces cada vez más pequeños, a
menudo a pesar de las restricciones de tamaño. La protección del
pescado juvenil en poblaciones que son objetivo de la pesca de arrastre
es fundamental para el desarrollo sostenible de estas pesquerías. Pero
estas restricciones están siendo ampliamente incumplidas.
La
pesca no regulada – como la del pez espada- en la que a menudo los
peces inmaduros son el grueso de la captura, no está ayudando a mejorar
esta situación. En de vez capturar las especies de pequeño tamaño que
incluso no han tenido la oportunidad de reproducirse, deberíamos
proteger las áreas de desove y crecimiento de las poblaciones de peces
en el Mediterráneo.
Descartes
Se estima que la tasa de
descartes de las pesquerías del Mediterráneo varía entre el 20 y el 70%
de las capturas dependiendo de la profundidad y de la época del año.
Las capturas accidentales de juveniles y de las especies no objetivo
son arrojadas de nuevo al mar muertas o
moribundas.
Pesca ilegal, no regulada y no
declarada
La falta de sistemas efectivos de control y el incremento de la presión
comercial sobre nuestros dañados recursos pesqueros ha ayudado a
impulsar una industria pesquera ilegal, no regulada y no declarada.
(IUU). Un buen ejemplo es el uso extendido de redes de
deriva, que continua a pesar de su prohibición en el Mediterráneo.
De
todos los países mediterráneos, España es el único que ha adoptado
un plan nacional de acción para combatir el problema de la pesca
pirata, tal cómo establecia el Plan de Acción Internacional de la
Organización para la Alimentación y Agricultura (FAO) de Naciones
Unidas.
No existe un registro regional para buques pesqueros. Y hay una
falta de fondos y de infraestructura para poner en práctica las leyes
aprobadas para combatir la pesca ilegal en aguas internacionales.
Redes de deriva
El impacto de las redes de deriva, a menudo de 10 a 12 kilómetros de
largo, ha sido muy estudiado debido a las capturas accidentales
asociadas a ellas. Las poblaciones de las especies de mayor
tamaño incluidas las tortugas marinas, delfines y rayas son de gran
preocupación.
Desde el año 2003 se han aprobado numerosas normativas con el objeto de
prohibir el uso de redes de deriva en el Mediterráneo. Mientras algunas
flotas que empleaban redes de deriva han sido reconvertidas, otras se
han extendido rápidamente.
Marruecos ha
admitido poseer más de 300 buques con redes de deriva. Otras
importantes flotas son la italiana con entre 90 y 100 buques, la turca
con entre 95 y 100 buques y la francesa con entre 45 y 75 barcos.