Problemas de talla - Campaña de documentación de presencia de inmaduros en el mercado llevado a cabo por Greenpeace Grecia
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En 1994, los estados miembros de la Unión Europea, acordaron establecer un tamaño mínimo para la mayoría de las especies comerciales, con el objetivo de proteger a los individuos juveniles, que todavía no han tenido la oportunidad de reproducirse, e impedir la sobrepesca. Cuando el pescado es capturado durante las primeras etapas de su vida, el rendimiento es mucho más pequeño de lo que sería si se les hubiera dejado crecer. Las pesca intensiva de individuos con tamaño por debajo del permitido es una gran pérdida de recursos marinos. Sin embargo, debido a que los grandes ejemplares de peces están desapareciendo de nuestros océanos por la sobrepesca, las capturas se dirigen ahora a los peces más y más pequeños, incrementando de esta forma la presión en las poblaciones pesqueras.
En verano del año 2005, Greenpeace Grecia presentó la campaña
“Cuestiones de talla”. La investigación en los principales puntos
griegos de descarga, Atenas y Tesalónica mostraron que se
vendieron sin ningún tipo de restricción y/o control gran
cantidad de pescado inmaduro, desde boga y caramel hasta caballa
y pez espada. La ausencia de controles permitió a estos pescados
ilegales encontrar el camino hacia mercados y restaurantes. Siguiendo
con la investigación de Greenpeace, el Ministerio Griego de Desarrollo
Agrícola se comprometió a solucionar el problema de seguimiento en los
mercados griegos.
En febrero de 2006, Greenpeace Grecia llevó a cabo una
investigación adicional en las principales lonjas de Atenas y Pireo,
las cuales mostraron que se seguía capturando y vendiendo pescado
inmaduro en grandes cantidades. Debido a la falta de seguimiento, las
autoridades carecen de la manera de conocer las cantidades de juveniles
que se están capturando y además esta falta de información necesaria
para desarrollar un proyecto de gestión efectivo para proteger los
recursos marinos.
El 12 de julio del año 2005, el Tribunal Europeo de Justicia
dictaminó contra Francia por continuar la venta de pescado inmaduro y
por la ausencia de un plan efectivo por parte de las Autoridades
francesas para conservar y gestionar los recursos marinos. Por primera
vez, el Tribunal Europeo ordenó a un país miembro a pagar una cantidad
de 78 millones de euros por no tomar las medidas adecuadas para la
protección del pescado inmaduro. La multa impuesta refleja el nivel de
daño causado por el agotamiento de las poblaciones de pescado y muestra
que los países miembros cada vez están más concienciados de que los
recursos del mar Mediterráneo están en una difícil situación.
El simple establecimiento de unas tallas mínimas de descarga de
pescado, no es suficiente para proteger a las poblaciones de
juveniles de las especies mediterráneas. Sin un eficiente control
del mecanismo para llevar a cabo las inspecciones acompañado de un
esfuerzo legislativo, continuará la pesca y la venta de inmaduros por
todo el Mediterráneo. Es evidente que el mar Mediterráneo necesita un
“valiente” plan de gestión que siga el principio de precaución y que
asegure la protección de la biodiversidad marina.
Parte de este plan podría ser también el establecimiento de una red
de reservas marinas que protejan la zona de reproducción y crecimiento
de las especies pesqueras. La creación de zonas en las que no esté
permitida la pesca durante los momentos más vulnerables de sus ciclos
de vida ayuda a asegurar que la recuperación de las especies
mediterráneas y es un paso vital para la recuperación del medioambiente
marino.