Las áreas marinas totalmente protegidas cubren menos del 1% del mar Mediterráneo- muy lejos del veinte al cincuenta por ciento que recomiendan los científicos. Es necesario tomar acción inmediatamente para salvar el Mediterráneo. Greenpeace propone una red a gran escala de reservas marinas totalmente protegidas que cubra los ecosistemas marinos del Mediterráneo, el equivalente a los parques nacionales en tierra.
Las reservas marinas son zonas en las que no se permite ningún uso
extractivo, ni pesquero ni minero, ni tampoco el vertido de aguas
residuales. En el interior de éstas puede haber zonas integrales dónde
estén permitidas las actividades humanas, por ejemplo áreas que sirvan
como referencia científica o zonas donde haya hábitats o especies
particularmente sensibles.
Algunas de estas áreas dentro de la
zona costera pueden ser abiertas a la actividad pesquera artesanal y no
destructiva, siempre que sean sostenibles, dentro de unos límites
ecológicos, y la decisión haya sido tomada con la participación de las
comunidades locales afectadas.
Reservas marinas como herramienta para la conservación
La
conservación trata de proteger la diversidad y la abundancia de la vida
en el planeta. Esto supone la protección no sólo de determinadas
especies, sino de toda la variedad de especies y sus hábitats, así como
la preservación de las complejas interacciones entre
las especies que forman un ecosistema. Esto requiere un enfoque
que tenga en cuenta todos estos aspectos. Las reservas marinas que son
zonas protegidas de todos los posibles impactos humanos, hacen
exactamente esto, lo que las convierte en una herramienta única de
conservación.
Reservas marinas- otros beneficios
Las
reservas marinas benefician a las pesquerías de muchas maneras:
permitiendo la recuperación de las poblaciones y permitiendo la
regeneración de los hábitats. El aumento del número de juveniles dentro
de las áreas protegidas también ayudará a la recuperación de las zonas
pesqueras de los alrededores.
Las reservas marinas son una
fuente única de datos a largo plazo, proporcionando la oportunidad de
hacer un seguimiento de las especies y sus hábitats, algo
esencial para obtener datos fidedignos para las políticas futuras de
conservación y gestión.
¿Quién es responsable?
Los gobiernos
de los estados de la costa mediterránea son los responsables últimos de
la protección de las aguas de su jurisdicción. Para las aguas
internacionales, pueden y deben hacer frente a sus responsabilidades de
forma colectiva dentro del contexto del Consejo General de Pesca para
el Mediterráneo y la Convención para la Ley del Mar de Naciones Unidas
(UNCLOS, en su siglas en inglés)