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Ciclista en la ciudad

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Coches y clima: el problema y su solución



¡Pongamos nuestros coches a régimen para salvar el clima!

El problema

En Europa, el sector del transporte es el único que mantiene un constante aumento de sus emisiones de CO2 desde 1990 (+27 %). Sólo los coches particulares ya son responsables del 12 % de las emisiones de gases de efecto invernadero. En España, la situación no es mejor: el transporte genera ya el 25% de nuestras emisiones (de las cuales, casi la mitad se debe a los coches). En los últimos 15 años, estas emisiones debidas a los automóviles se han incrementado en un 83% a pesar de que la eficiencia con la que los coches utilizan el carburante ha mejorado un 13%. Esto se debe al aumento desmesurado de los coches en circulación que está poniendo en peligro los esfuerzos de reducción de las emisiones de CO2 de otros sectores.

Para cumplir con los objetivos del Protocolo de Kioto, la Unión Europea (UE) debe reducir sus emisiones un 8 % entre 2008 y 2012, con respecto a los niveles de 1990. Por ahora, al cabo de casi 20 años, tan sólo se han conseguido disminuir un 2 %. ¡Es el momento de trabajar muy duro para reducir las emisiones de CO2 de los coches!

Promesas, siempre promesas...


Hace doce años, los fabricantes de automóviles europeos prometieron recortar las emisiones medias de los nuevos coches que entraran en el mercado europeo de 180 a 140 g/km de CO2 para 2008. Pero esta buena intención de los fabricantes de poner sus coches "a régimen"  de CO2 se quedó en punto muerto. El compromiso voluntario de 1998, sin embargo logró el verdadero objetivo de los fabricantes: permitió retrasar la adopción de normas eficaces para la limitación de las emisiones de los coches a nivel europeo a 120 gCO2/km.
En diciembre de 2008, la Comisión Europea aprobó una normativa para limitar las emisiones de CO2 de los nuevos coches. Este texto, examinado por los ministros del Medio Ambiente y por el Parlamento europeo durante el 2008 ha quedado muy lejos de las propuestas iniciales. Gracias al trabajo fino realizado por los industriales del coche, reagrupados en seno a la Asociación de Constructores Europeos de Automóviles (ACEA), esta reglamentación falta cruelmente de ambición ya que retrasa hasta el 2015 su puesta en marcha de facto el límite de emisiones a 140 gCO2/km.

Nos hace falta una reglamentación europea ambiciosa, ahora el objetivo es apostar porque la legislación se revise en 2014 y se puedan alcanzar objetivos más ambiciosos para 2020. Para estar a la altura del desafío climático, la Unión Europea debe dotarse de una reglamentación sobre las emisiones de los coches nuevos que comprenda: 

 

  • La obligación de limitar las emisiones medias de CO2 de la flota vendida por cada fabircante a 80 gramos por km para 2020;
  • Un reparto del esfuerzo entre los diferentes fabricantes basada en el criterio del área superficial proyectada sobre el suelo (es decir, la superficie entre las 4 ruedas de un vehículo) y no en el peso (más información)

  • La puesta en marcha inmediata de un sistema disuasivo de sanciones: 150 euros por cada gramo de CO2 suplementario para cada vehículo vendido que no cumpla con la norma;

  • Un límite máximo de emisiones para cada vehículo con arreglo al criterio del área superficial (además del límite global para la flota de cada fabricante)



Reducir el peso de los coches: la medida más eficaz de limitar las emisiones de CO2

A lo largo de los últimos veinte años, la industria automóvil ha mejorado la eficiencia de los motores. Desgraciadamente, en lugar de desarrollar modelos ligeros, más económicos y que emitían menos CO2, sacó provecho de eso para construir coches cada vez más potentes y pesados. El peso medio de los coches aumenta un 1,5 % cada año. Pensamos sin razón que cuanto más pesado es un vehículo, más seguro será. Es falso. Las diferentes firmas comercializan ya modelos que, a igualdad de prestaciones, seguridad y comodidad, consumen menos.
Ciertos prototipos o los coches "modelo" expuestos en los salones del automóvil ampliamente publicitados, prueban que es técnicamente posible, a partir de hoy, producir vehículos más eficaces y menos contaminantes. Pero esto no son los coches que los constructores venden en mayor número...

Los coches eficientes: ¡buenos para el clima y para nuestro monedero!

Cuanto más carburante consume un coche, más CO2 va a emitir. ¡Así que, obtener vehículos más eficientes permitiría respetar más el medio ambiente pero también un considerable ahorro! En el curso del tiempo, los automovilistas consiguieron que los fabricantes les ofrecieran coches más confortables y más seguros. ¡Exijamos que los futuros modelos también sean más respetuosos con el medio ambiente! En lugar de hacer de todo para socavar las negociaciones europeas en marcha, los fabricantes deben tomar urgentemente parte en la lucha frente al cambio climático.

 

 

El ahorro y la eficiencia energéticas tienen un papel crucial y, según el escenario realizado por Greenpeace para salvar el clima, una cuarta parte del ahorro energético necesario para la [R]evolución energética vendría de la mejora en la
eficiencia energética de los coches, siendo esta la mayor fuente de ahorro y eficiencia del escenario a nivel mundial para 2050.
Conoce más sobre la importancia del sector del transporte en la revolución energética http://www.greenpeace.org/espana/campaigns/energ-a/revoluci-n-energetica/revoluci-n-energetica/transporte