Greenpeace apuesta por que el transporte también se haga cargo de su
responsabilidad frente al cambio climático. Para ello necesitamos poder
conducir cada vez menos vehículos motorizados en favor de modos menos
contaminantes como la bicicleta o ir andando y que los medios
motorizados que necesitemos usar sean cada vez más eficientes y limpios.
Según estimaciones del Panel Intergubernamental de Cambio Climático
(IPCC), el transporte contribuye aproximadamente al 13% de las
emisiones globales de gases de efecto invernadero (GEI)- en españa a un
cuarto de ellas. Esta cifra va aumentando cada vez más y a una
velocidad que es el doble de la de los demás sectores. Se estima que en
2050, la contribución global del transporte a las emisiones de GEI
pueda ser de un 30%. Dentro del transporte, aquel sobre carretera es el
mayoritario con un 80% de contribución a nivel mundial y un 90% en
España. El sector del transporte en los países industrializados debería
bajar sus emisiones primero a los niveles de 1990, luego reducirlas un
30% para 2020 y finalmente llegar a emisiones casi nulas de GEI en
2050.
Para ello necesitamos urgentemente que también los fabricantes de
coches se tomen en serio el cambio climático y no lo usen tan sólo como
un tema más de marketing. Por un lado nos inundan todos los días con
anuncios de modelos ecológicos, y por el otro llevan 17 años intentando
aguar, retrasar y minar una legislación europea que limite de forma
obligatoria las emisones de los coches vendidos en el viejo continente.
Más información.
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