Todos los fabricantes de automóviles hablan de vehículos “verdes”. Pero, ¿qué se esconde tras estas supuestas etiquetas “ecológicas” y estos vehículos modelo de los que hablan? Un grupo de presión poderoso cuyo objetivo es obstaculizar las negociaciones europeas dirigidas a limitar las emisiones de CO2 de los vehículos particulares.