Las semillas transgénicas no garantizan incrementos de la producción de maíz y ni ganancias para los agricultores de Chihuahua, fuertes productores de este grano en México (1). Por el contrario, existe un alto riesgo de contaminación de las variedades convencionales de alta productividad usadas en el estado y de las variedades nativas de nuestro país.

Sí los agricultores aceptan sembrar las semillas de Monsanto, tendrán que firmar un contrato obligatorio para usar exclusivamente los Organismos Genéticamente Modificados (OGM´s) que produce esta empresa, además de que tendrán que pagarle regalías y serán completamente dependientes de esta corporación.

Los productores que no acepten esta tecnología estarán obligados a analizar y monitorear constantemente sus campos para evitar que sean contaminados con maíz transgénico, e incluso serán víctimas de demandas millonarias por parte de las empresas creadoras de estos OGM´s, como Monsanto.

Riesgos económicos
El maíz transgénico no garantiza mayores rendimientos de las cosechas, así lo reconoce el Departamento de Agricultura de Estados Unidos (2). El rendimiento depende de diversos factores productivos como el clima, la adaptación de la semilla al medio ambiente, el tamaño de la propiedad, el riego, la mecanización y el paquete tecnológico usado. Las semillas transgénicas fueron creadas para las condiciones productivas del cinturón cerealero norteamericano y no garantizan rendimientos elevados para las condiciones productivas mexicanas.

Múltiples experiencias y estudios de expertos mexicanos confirman que es posible lograr altos rendimientos con semillas mexicanas, perfectamente adaptadas a las condiciones productivas locales, por las que no se pagan regalías ni se corren riesgos de contaminación irreversible. Los verdaderos problemas de la producción de maíz de Chihuahua son: la falta de tecnificación en los sistemas de riego para eficiencia en el uso del agua y tener ahorro de energía eléctrica en la extracción, que no se resolverán con la introducción de maíz transgénico.

Los consumidores y fabricantes de alimentos dicen ¡No!
Cada vez es más visible el rechazo global hacia los transgénicos por parte de los consumidores y de los fabricantes de alimentos.

Muchos productores con la ilusión de mayor productividad con el uso de semillas transgénicas, se enfrentaron a una gran pérdida de mercados claves, así lo demuestra el gran declive sufrido de 1995 a 2002 en las exportaciones de Estados Unidos a Europa, de 3.3 millones de toneladas pasaron a sólo 25,000 toneladas (3).

Si tomamos en cuenta la pérdida de mercados y el costo de la semilla, que es de dos a seis veces más cara que las semillas convencionales, el costo de implementar cultivos transgénicos es muy alto.

“El maíz BT (el más común de los maíces transgénicos) produjo ganancias esencialmente iguales a las producidas por maíz no transgénico. Esto cuestiona una vez más el porqué los agricultores optarían por una tecnología que produce los mismos resultados, pero que tiene problemas de mercado asociados a la implementación de transgénicos” (4).

Riesgos ambientales
Está demostrado que el maíz transgénico Bt no puede combatir al gusano cogollero, plaga común en cultivos de maíz en Chihuahua, sin embargo sí puede generar resistencia en otras plagas de la entidad. Ninguna empresa semillera del mundo ha creado algún transgénico con características genéticas para adaptarse a los cambios del clima, para prosperar sin agua o para producir su propio insecticida útil para todo tipo de plagas.

Conclusión:
La semilla transgénica está catalogada como de alto riesgo de contaminación (5). A pesar de que en México no están aprobadas las siembras experimentales de maíz transgénico, está demostrando que es implosible la coexistencia de nuestra diversidad de maíces convencionales y nativos con esta tecnología.

Chihuahua puede mantener el éxito económico en sus cultivos del maíz si continúa con el uso de semillas híbridas y bioinsecticidas, que han arrojado una producción por encima del estándar nacional. De esta forma protegerá la biodiversidad de nuestro país y sin poner en riesgo la salud de los consumidores y economía de los agricultores.