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Un chipe orejas de plata, ave endémica del Gran Bosque de Agua 
(corredor biológico Ajusco-Chichinautzin).

Un chipe orejas de plata, ave endémica del Gran Bosque de Agua (corredor biológico Ajusco-Chichinautzin).

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A pesar de que el Gran Bosque de Agua ha sido afectado gravemente desde hace cientos de años por las actividades humanas, todavía es una de las regiones con mayor diversidad biológica en nuestro país y en el mundo. Se estima que más de 3 mil especies de plantas, 195 de aves y 350 de mamíferos, reptiles y anfibios habitan en este bosque. Es tal su riqueza biológica que se estima que dos de cada cien especies conocidas en el mundo viven en esta región.

Debido a su ubicación geográfica, en este bosque se da la transición de dos regiones biogeográficas: la neártica, con ecosistemas afines a los climas templados, y la neotropical, más cálida. A esto se suma su particular orografía asociada a los casi 300 volcanes que se encuentran en esta región, algunos de los cuales tienen una altura de más de 4 mil metros sobre el nivel del mar, como el Ajusco y el Tláloc. Estos dos factores, entre otros, son la causa principal de la gran variedad de ecosistemas característicos de esta zona, entre los que destacan los bosques de oyamel, de pino, de pino-encino y mesófilos de montaña, así como el matorral xerófilo y los pastizales, hogar de los teporingos y los gorriones serranos.

En este gran bosque habitan 3 de cada 10 especies de mamíferos que se encuentran en México, y 1 de cada 10 especies de aves. El Gran Bosque de Agua todavía es hogar de venados, coyotes, zorros, zacatuches (teporingos), tlacoyotes (tejones), halcones, búhos, gallinas de monte y gorriones serranos, entre muchos otras especies.

Este gran bosque también alberga a dos de las seis especies de felinos que se encuentran en México: el puma (Puma concolor) y el lince (Lynx rufus). La situación que viven estos felinos es muy distinta. Mientras el lince es relativamente numeroso y abundan las referencias de los lugareños sobre este animal, los registros de puma son escasos y está considerado como una especie en peligro de extinción.

El lince o gato montés llega a medir lo doble de un gato doméstico, tiene una cola de apenas 15 centímetros de largo, es de color grisáceo o café rojizo en la parte superior y blanco en el vientre. Regularmente tiene manchas negras en todo su cuerpo pero su rasgo más característico es el mechón de pelo que tienen en la punta de sus orejas y que al parecer le ayuda a localizar a sus presas con su agudo sentido de audición.

La presencia de este tipo de depredadores es un parámetro del estado en que se encuentran los ecosistemas, ya que indica la abundancia de presas y terrenos aptos para su existencia. Debido a que el lince se alimenta principalmente de conejos y roedores y le gusta habitar en pastizales, matorrales y terrenos abiertos, no ha sido tan afectado por la deforestación, mientras que el puma, que suele alimentarse de venados y llega a requerir 300 kilómetros cuadrados de territorio para moverse, sufre más por la degradación del ambiente.

Debido a las características únicas del Gran Bosque de Agua, a la cantidad de hábitat y microhábitat con alto grado de aislamiento, 10 por ciento de las especies que habitan en este bosque no se encuentran en ninguna otra parte del mundo, es decir, son endémicas. Por esta razón, muchas de estas especies se encuentran en peligro de extinción debido a la transformación de su hábitat provocada, principalmente, por la urbanización y la tala inmoderada.

En este bosque habitan 24 especies de anfibios, 80 por ciento de las cuales son endémicas. Destacan el ajolote de Zempoala y el ajolote de arroyo, cuya distribución se restringe a los arroyos de las partes altas del Desierto de los Leones, el Ajusco y las lagunas de Zempoala, cauces que se encuentran en peligro de extinción debido al entubamiento de los ríos y la contaminación del agua.

La biodiversidad de reptiles también es notable: en este bosque habitan 56 especies de reptiles -8 por ciento de las existentes en México-, 40 de ellas endémicas de la región. Esto incluye cinco especies de víboras de cascabel.

Los invertebrados no son la excepción: en estos bosques habitan 132 especies de mariposas entre las que se puede encontrar a la monarca, 22 especies de arañas -más de 10 por ciento de las que hay en México- y 47 de libélulas.

Esta enorme biodiversidad se encuentra gravemente amenazada principalmente por la destrucción del hábitat. Esto ha ocasionado que especies como el zacatuche (teporingo, endémico de esta zona) se encuentren en inminente peligro de extinción, que no hayan registros confiables de pumas desde hace más de una década y que la distribución del tejón o tlacoyote se encuentre limitada a la zona ubicada entre los pueblos de Milpa Alta, los volcanes Chichinautzin y Tláloc y la autopista México-Cuernavaca.

Otro ejemplo dramático de esto es el ajolote de Zempoala, cuyo hábitat se ha reducido radicalmente debido a la desecación de las lagunas del Parque Nacional Lagunas de Zempoala, por lo que su distribución está limitada a unas pocas corrientes de agua.

Las aves tampoco escapan a esta tendencia: al menos el 20 por ciento de las especies que residen en la zona están amenazadas o en peligro de extinción.

Si no se toman medidas urgentes para detener la destrucción del Gran Bosque de Agua, esta enorme diversidad biológica se perderá para siempre.

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