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El Gran Bosque de Agua (GBA), región forestal ubicada entre las ciudades de Cuernavaca, México y Toluca, está en peligro debido a la construcción de la Autopista Lerma-Tres Marías. Este proyecto está siendo evaluado por la Secretaría de Media Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat), quien tendrá que emitir su fallo a principios de junio.
El GBA no sólo es una de las regiones con mayor diversidad biológica del mundo, ya que alberga el 2 por ciento de las especies de flora y fauna del planeta, sino que además, abastece de agua a 35 millones de mexicanos que viven en los estados de México, Morelos y el Distrito Federal.
Por si esto fuera poco, ayuda a regular el clima de la región y a mitigar el Calentamiento Global. Sin embargo, cada día desaparece una superficie equivalente a nueve canchas de futbol de estos bosques debido, principalmente, al crecimiento urbano y la tala ilegal.
Si la Semarnat autoriza la construcción de la autopista Lerma-Tres Marías, se agravará la situación del GBA ya que esta carretera propiciará aún más el desarrollo urbano en la región, afectando una de las zonas de mayor captación e infiltración de agua de estos bosques, así como el hábitat de especies en peligro de extinción. Además, atravesará Áreas Naturales Protegidas como las Ciénegas de Lerma y el Corredor Biológico Chichinautzin.
La Semarnat ya ha rechazado este proyecto en dos ocasiones (en 2005 y 2006) debido al impacto tan negativo que tendrá sobre el GBA. Sin embargo, parece que esta vez la secretaría está decidida a aprobarlo ya que el mismo secretario de medio ambiente, Juan Elvira, ha declarado que el proyecto es viable.
Estas son once razones que la Semarnat y el secretario de medio ambiente deben recordar para decir NO a la Autopista Lerma- Tres Marías:
Los gobiernos de Morelos y el estado de México, principales promotores de este proyecto, minimizan estos impactos o ni siquiera los toman en cuenta.
Para conservar estos bosques es necesario desarrollar una Estrategia Regional de Conservación y Uso Sustentable que involucre a las comunidades, gobiernos estatales y federales, así como a la sociedad civil, que permita la preservación de una región tan estratégica como lo es el Gran Bosque de Agua generando, al mismo tiempo, opciones para que quienes lo habita puedan vivir dignamente.
De otra forma, estos bosques se perderán en los próximos 50 años.
¡No a la autopista Lerma–Tres Marías!