El peor accidente de la historia nuclear sucedió la noche del 26 de abril de 1986. El reactor número 4 de la central nuclear de Chernobyl, en la exURSS, estalló y provocó una catástrofe cuyas consecuencias aún afectan severamente a la población y al medio ambiente.
El accidente en Chernobyl fue producido por fallas en los sistemas de
control del reactor y la ineficaz actuación de los operadores ante la
emergencia. Una lamentable combinación de factores que ocasionó dos
explosiones que liberaron al ambiente cerca de ocho toneladas de
combustible radioactivo. Las brigadas especializadas y los bomberos
trataron de sofocar los incendios y neutralizar las fugas radioactivas.
Por lo menos, 30 personas fallecieron en el momento por exposición a la
radiactividad.
En un radio de 30 kilómetros fueron evacuadas cerca de 40 mil personas, poco después del accidente.
Inicialmente, el gobierno de Rusia -al que en ese entonces pertenecía
el territorio de Ucrania- quiso ocultar el accidente. Sin embargo, las
autoridades debieron reconocer la tragedia cuando la nube radiactiva se
desplazó fuera de sus fronteras y afectó a otras naciones.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) informó que el accidente
emitió 200 veces más radiactividad que la liberada por todas las bombas
atómicas lanzadas sobre Hiroshima y Nagasaki en 1945 (el gobierno de
Ucrania afirma que fue 500 veces más).
Secuelas hasta por mil años
10 años después. Cuando se cumplieron diez años de la catástrofe, la revista científica
Nature
publicó un estudio coordinado por Yuri Dudrova, del Instituto Vavilov
de Genética General con sede en Moscú. El estudio demostró que la
radiactividad había causado graves daños al ADN de las células
germinales, las responsables de transmitir la información genética, por
lo que las secuelas de Chernobyl perdurarán durante varias
generaciones. Diversos estudios realizados en la zona, tanto por
instituciones gubernamentales como por varias organizaciones sociales,
han concluido que los efectos de la explosión se seguirán manifestando
en las generaciones venideras hasta por los próximos mil años.
Según la OMS, en 1995 el cáncer de tiroides en Bielorrusia era 285
veces más frecuente que antes de la catástrofe, y las enfermedades de
todo tipo en Ucrania eran 30 por ciento superiores a lo normal, debido
al debilitamiento del sistema inmunológico causado por las radiaciones.
15 años después. En 2001, la
evaluación de víctimas totales por contaminación directa o por
consecuencias indirectas de la catástrofe ascendía a 20 mil personas
muertas o con pronóstico fatal, debido a las afecciones contraídas a
consecuencia de la radiación. Además de que se habían contabilizado a
cerca de 300 mil personas, muchas de ellas niños, aquejadas por
distintos tipos de cáncer.
En febrero del 2002, un informe de la ONU titulado
Las consecuencias humanas del accidente nuclear de Chernobyl: una estrategia para la recuperación
señalaba que al menos dos mil personas sufrían de cáncer de tiroides
provocado por el yodo radioactivo liberado por la explosión. También se
calculaba que en los siguientes años habría ocho mil o diez mil
personas con cáncer de tiroides.
Las Naciones Unidas señalan que un área del tamaño de Holanda quedó
inutilizada permanentemente para uso agrícola, debido a que está
contaminada con sustancias radiactivas.
La ciudad de Pripiat, que contaba con 50 mil habitantes antes del
accidente, está abandonada. En la llamada zona de exclusión, un radio
de 30 kilómetros alrededor de la planta de Chernobyl, habitan menos de
mil personas que no tienen otro lugar a donde ir o no se han adaptado a
vivir fuera de sus pueblos de origen.
Un costo impagable
De acuerdo con un estudio oficial del gobierno ruso, dado a conocer por el
Wall Street Journal
en 2000, los costos por la explosión superan los 250 mil millones de
dólares. Tan sólo las tareas de limpieza en los tres primeros años
alcanzaron los 190 mil millones de dólares.
El gobierno de Bielorrusia estima que sólo en su país, en 2015, el
accidente habrá costado más de 230 mil millones de dólares. El costo
total, según el Research and Development Institute of Power
Engineering, alcanzará los 358 mil millones de dólares, cifra
resultante de sumar los costos del tratamiento médico,
descontaminación, traslados y realojamiento de la población afectada,
electricidad que se ha dejado de producir y limpieza de las zonas
afectadas.
Pese a la gravedad del accidente, hasta el 15 de diciembre del año
2000, catorce años después de la explosión, el gobierno de Ucrania
decidió cerrar la central nuclear de Chernobyl, la cual contaba con
cuatro reactores nucleares. La central dejó de operar, pero sus
amenazas persisten.
Más información:
Documento: La amenaza nuclear, el caso de México.