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En el barco japonés Nisshin Maru, marinos destazan una ballena minke.

En el barco japonés Nisshin Maru, marinos destazan una ballena minke.

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Para los cazadores de antaño, la cacería de ballenas era un modo de dar sustento a sus familias por varios meses y de obtener productos que mejorasen sus vidas.

Por ejemplo, de la ballena franca obtenían aceite para calentar y dar luz a sus hogares por varios años. El aceite también era utilizado como lubricante, base para pintura o jabón y en el procesamiento del yute. La carne se comía y los grandes huesos proveían soporte para la construcción de hogares y techos. Algunos huesos, debido a su maleabilidad al ser calentados y dado que retenían la forma que se les daba, eran usados para elaborar corsés, paraguas, coladeras, redes y cepillos.

Ballenas como el cachalote tienen en la parte posterior de la cabeza una e se convierte en cera blanca y sólida cuando se enfría, y que tuvo gran demanda en el siglo XIX para la fabricación de velas de gran calidad, antes de que la energía eléctrica estuviese disponible. Afortunadamente para las ballenas, se encontró un sustituto de este aceite en las semillas de la planta de jojoba.

En el siglo XIX, cuando la cacería de ballenas se convirtió en una gran industria, partes de la ballena fueron utilizadas para producir:

combustible fertilizante aceite para lámparas cera para velas pintura aceite para máquinas resortes para relojes cubos para caldo paraguas juguetes contadores de mah-jong tapicería productos para el cabello templetes para el acero crema para la piel cercas para ganado medicinas telas aceitadas filetes de carne pieles para embutidos pipas cuerdas para raquetas cuerdas de piano pieles para tambores joyería tallados de marfil vainas puntas de esgrima pitilleras encajes molduras grasa para zapatos bolsas de golf barnices curtidor para pieles pergaminos pigmentos artísticos ambergris botones suturas quirúrgicas cera para automóviles utensilios para cosechar cañas de pesca piezas de ajedrez enfriadores de ingeniería tintas de impresión insecticidas crayolas de cera corsés carnada para la pesca lápiz labial gelatina alimento para ganado detergente jabón alimento para perros alimento para gatos pegamento cepillos, escobas linóleo margarina anticongelante sedas médicas

Los métodos de cacería iniciales fueron muy sencillos y casi no cambiaron durante 300 años. La cacería de la ballena no amenazaba a las especies. Los seres humanos cazaron ballenas durante cientos de años y hasta la fecha la cacería de subsistencia por parte de comunidades indígenas se lleva a cabo en algunas regiones sin afectar a las poblaciones animales. Sin embargo, la invención del arpón explosivo, en 1868, y el uso de los barcos factoría a partir de 1905, trajeron como consecuencia que ballenas de todas las especies fueran sistemáticamente asesinadas por millones. Fue el uso de estas técnicas de caza el que puso en peligro a las ballenas. La cacería masiva comenzó en el siglo XVII, pero fue hasta los siglos XIX y XX cuando los modernos métodos pusieron a varias especies de grandes ballenas al borde de la extinción. Si no desaparecieron fue gracias a la fuerza de la protesta pública en el mundo, la cual logró imponer una veda para la cacería de estas especies.

A pesar de esa veda y de los esfuerzos de la Comisión Ballenera Internacional por "administrar" la cacería comercial, los cazadores mantienen al borde de la extinción a 8 de las 11 especies de ballenas mayores.

También existen comunidades indígenas, como los inuit en Groenlandia, el norte de Canadá y Alaska, así como en los bordes árticos de Rusia, que utilizan métodos artesanales para cazar belugas y narvales para subsistir, y que no representan ningún peligro para las ballenas ya que desde tiempo inmemorial han dependido de los cetáceos y tienen una relación equilibrada y de respeto con estas especies. Muchos pobladores del Ártico utilizan métodos artesanales de pesca así como rituales para la cacería de ballenas, pero hay pueblos como los de Islas Faeroes que perdieron sus tradiciones y donde los habitantes matan anualmente a familias enteras de Calderón común (Globicephala melas) por diversión o en un desplante etílico de hombría.

Cada año la CBI establece cuotas sobre los números de ballenas que pueden capturar las comunidades indígenas que dependen de ellas para sobrevivir. Esta captura está estrictamente regulada y las cuotas se establecen sobre especies que no están en peligro de extinción. El total mundial de captura de "subsistencia" al año es de aproximadamente unas 500 ballenas.

Esto ha estimulado la voracidad de algunos países, que han disfrazado sus fines lucrativos con falsos argumentos de propósitos "científicos" o de "subsistencia" (principalmente, Japón). Estas razones no justifican la caza ni el maltrato que se da a las ballenas durante su cacería. El trato que los cazadores de países balleneros como Japón, Noruega y otros dan a este animal ha preocupado a organismos internacionales como la CBI que regulan los métodos para dar muerte a las ballenas de manera que éstos sean lo menos crueles posibles.

Breviario sobre la caza comercial

1856-69: En la Laguna Ojo de Liebre, de BCS, la ballena gris fue explotada principalmente por estadounidenses, en particular por Charles Melville Scammon, por quien el área fue denominada Laguna de Scammon. La población de ballenas bajó de entre 20 y 30 mil ejemplares a unos 4 mil.

1882-91: Japón capturó en promedio 150 ballenas al año, utilizaba 15 botes que formaba en semicírculo y arriaba una ballena a la vez hasta que quedaba atrapada en una red.

1904-5: Una compañía argentina estableció la primera Estación Ballenera de la Antártida, en Grytviken, Georgia del Sur, el 16 de noviembre de 1904.

1905-6: Los noruegos utilizaron la primer fábrica flotante ballenera en el sur. Se reportaron 707 ballenas cazadas durante esta temporada.

1907: Tras adquirir tecnología noruega a principios de 1900, los japoneses capturaron un promedio de mil ballenas por año.

1908-9: Inglaterra abrió la Estación Ballenera de Islas Malvinas. Barcos estadounidenses y chilenos operaron ahí. En la temporada 1908-9 se reportó la matanza de 2,440 ballenas.

1910-20: Se registró un total de 80,483 ballenas cazadas en la región de Antártida. En 1914, un poco más de 40 por ciento de la captura mundial provino de la Antártida.

1920-30: Un total de 134,307 ballenas fueron cazadas en la Antártida. Para 1925 poco más de 45 por ciento de la captura mundial provino de esta zona.

1925-26: El barco noruego Lancing es el primero en instalar unas gradas que permiten el arrastre a bordo de las ballenas, se convierte en la primera "factoría flotante" e inaugura la cacería y el procesamiento pelágico de la ballena en alta mar; opera en la Antártida. Para la siguiente temporada, 14 barcos factoría operaron en mares del sur.

1930-40: Se reportó una captura de 314,851 ballenas en la Antártida. Para 1931 poco más de 91 por ciento de la captura mundial provino de la Antártida.

1931: En septiembre, 26 naciones firmaron el primer Acuerdo Internacional que regula la Caza de la Ballena, en Ginebra, Suiza. Este primer experimento no fue exitoso ya que no proporcionó mecanismos de control satisfactorios.

1932: La Association of Whaling Companies (Asociación de Compañías Balleneras) estableció límites de captura a través de un sistema de cuotas basado en la producción de aceite (110 barriles) de un rorcual o ballena azul. Con este cálculo, un rorcual o ballena azul equivalía a un rorcual norteño. Esta medida se llamó "Unidad de Ballena Azul" (UBA) y se utilizó las siguientes cuatro décadas para regular la cacería de las ballenas "más preciadas".

1933: México se adhirió al Acuerdo Internacional para la Regulación de la Caza de la Ballena, de Ginebra (1931).

1934-5: La compañía japonesa Toyo Gyogyo compró un barco factoría noruego y tres barcos de captura, contrató a siete noruegos y empezó la cacería de la Antártida.

1937: Un nuevo Acuerdo Internacional para la Regulación de la Cacería de las Ballenas fue firmado en Londres, Inglaterra, pero aplicó sólo para una temporada.

1938: La Convención Ballenera estableció un santuario en los 70-160º W del Océano Pacífico, donde prohibió la cacería pelágica de ballenas en un intento por salvaguardar a las poblaciones (el santuario se reabrió a la caza en 1955). Japón tenía 4 barcos factoría para la temporada 1937-38 en la Antártida.

1940-50: Un total de 156,607 ballenas fueron cazadas en la Antártida. Esta significativa disminución comparada con la captura de los años 1930-40, pudo ser atribuida a la Segunda Guerra Mundial, cuando la mayoría de los barcos estaban ocupados en las batallas.

1946: Firmaron 14 países la Convención Internacional para la Regulación de la Caza de la Ballena y se creó la Comisión Ballenera Internacional (International Whaling Commission, IWC o CBI) para tomar decisiones acerca de la caza y la comercialización de los cetáceos. A partir de 1949, se reúne anualmente.

1949: Durante la primera reunión de la CBI se estableció una cuota de 16,000 UBA para la zona de la Antártida. México se adhirió a la Convención Internacional para la Regulación de la Caza de la Ballena y a la CBI.

1950-60: Se reportaron 325,432 ballenas capturadas en la Antártida.

1954: Un comité científico de la CBI recomendó la veda para la captura de ballenas azules y jorobadas o jibartes en aguas de la Antártida entre los grados 0-70º, pero la CBI decide no restringir la caza de la ballena azul.

1957: La ballena azul ya era tan rara que se capturaron menos de 10 especímenes.

1960-70: Se reportó un total de 255,830 ballenas capturadas en la Antártida.

1960-2: La cacería de la ballena carece de regulación efectiva debido a que la CBI fue incapaz de establecer cuotas para la Antártida. Estas dos temporadas marcaron el comienzo del declive de la cacería de ballenas en esa zona.

1962: Científicos de la CBI recomendaron abandonar la práctica de los UBA y reemplazarlos con cuotas por especie. Pasó otra década antes de que los UBA fueran abolidos. Cesó la cacería en Isla Norfolk (Australia) debido a que los cazadores no encontraron ballenas.

1965-6: Casi 90 por ciento de las ballenas capturadas en la Antártida durante esta temporada fueron rorcuales de sei o norteños. Se le otorgó protección completa a los rorcuales azules y a las ballenas jorobadas.

1970-80: Se reportó un total de 113,963 ballenas cazadas en la Antártida.

1972: Naciones Unidas propuso declarar una moratoria comercial a la caza de ballenas pero dicha propuesta fue rechazada por la fuerte oposición de los países balleneros. México decretó a la Laguna Ojo de Liebre, en Baja California, como "Refugio de ballenas y ballenatos".

1973: Se firmó la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres (CITES), que entró en vigor en 1975. México se adhirió hasta 1991, es decir, fungió como trampolín del tráfico ilegal por más de 16 años.

1975: Greenpeace empezó su campaña de protección de las ballenas.

1979: Se estableció un santuario en el Océano Índico. La última estación ballenera (fábrica de procesamiento) en Alabany, Australia, fue clausurada gracias a las acciones de Greenpeace y la Coalición para las Ballenas y Delfines (Whale and Dolphin Coalition).

1980-90: Se reportó un total de 41,676 rorcuales minke o aliblanco cazados en la Antártida.

1980: Se modificó el decreto mexicano de 1972 para incluir como zona de refugio en Baja California a todo el complejo lagunar Ojo de Liebre-Guerrero Negro-Manuela.

1985-7: Japón y la ex Unión Soviética reportaron haber capturado 4,969 rorcuales minke o aliblanco durante cada temporada.

1986: Se introdujo la moratoria a la cacería de ballenas, la cual entró en vigor hasta 1989.

1987-88: Japón y la Unión Soviética se opusieron a la moratoria y capturaron 5 mil ballenas por temporada durante dos años consecutivos.

1988-93: Japón esquivó la moratoria argumentando que sus capturas eran para "investigación científica"; mata 1,789 rorcuales minke durante 5 viajes.

1989: Noruega se opuso a la moratoria y continuó la caza comercial.

1990: Irlanda decretó todo su mar patrimonial, las 200 millas de su zona económica exclusiva, como santuario para los cetáceos.

1993: México decretó la Reserva de la Biosfera del Alto Golfo de California, donde habita la vaquita marina, cetáceo mexicano endémico que está en peligro de extinción (sobreviven unos 500 ejemplares). Noruega reinició la cacería del rorcual minke, con una cuota de 296 ballenas, basada en falsa información científica y alegando que era "cacería de subsistencia", aunque su intención era reabrir el comercio.

1994: Durante la reunión de la CBI, en Puerto Vallarta, México, se votó 23 contra 1 (Japón), por establecer el santuario ballenero más grande del mundo en el Océano Austral, que abarcaba todos los océanos circundantes a la Antártida, y se prohibió toda caza comercial. Legalmente, Japón no estaba obligado a respetar esta zona por haber votado en contra. Así, empezó su cacería de "investigación" en el Pacífico Norte, con una cuota de 100 ballenas, y una cuota que subió de 330 a 440 en la Antártida.

1995: Japón continuó la captura "científica" en el Santuario Ballenero Austral. El barco MV Greenpeace tomó fotos de la cacería despiadada y las difundió en todo el mundo.

1996-97: Japón vendió 1,995 toneladas de ballena proveniente de la Antártida a 3,500 millones de yens al mayoreo, subiendo las ganancias a unos 10,500 millones de yens al menudeo. Esos eran los propósitos "científicos".

1997: Tras las flagrantes violaciones a la moratoria a través de los "fines científicos", la CBI recomendó que la investigación científica que involucrara la muerte de una ballena se hiciera únicamente cuando necesidades críticas de investigación fueran cumplidas. Esto se cubrió con el simple análisis de datos poblacionales. La CBI solicitó a Japón que parara por completo la cacería "científica" en la Antártida, pues la zona era un santuario ballenero. El delegado de Noruega ante la CBI afirmó que para la próxima conferencia de las partes de CITES, en abril del año 2000, se levantaría la veda comercial de las ballenas.

1998: El 8 de diciembre en Noumea, New Caledonia y Sydney, Australia, después de 28 horas de protesta pacífica, Greenpeace impidió partir al barco ballenero japonés "Kyo Maru No 1" y a la factoría flotante "Nisshin Maru". La cuota de captura de Noruega subió a 671 individuos y el ministro de ese país prometió subir las capturas hasta 1,200-1,300 para el año 2000. Japón anunció que no aceptaría la veda en altamar o en el comercio internacional, ni la desaparición de la captura "científica". Greenpeace documentó toneladas de grasa de ballena congelada "blubber" en Noruega con etiquetas japonesas. Japón, Corea, Rusia y China buscaron crear una organización que promoviera la cacería comercial de ballenas para invalidar a la CBI.

1999: Japón trató de impedir que Greenpeace fuera aceptado en la CBI, pero es aceptado por 22 votos contra 9. La CBI pasó una resolución a la CITES, solicitando que las partes de esa Convención se atuvieran a la decisión de no reabrir el comercio ballenero en su siguiente reunión, que se llevaría a cabo en el año 2000 en Nairobi. La CBI solicitó a Japón que suspendiera la cacería "científica". Japón propuso bajar de Apéndice dentro de la CITES a las ballenas gris y minke. Japón y Noruega cazaron cientos de ballenas minke. Greenpeace obstaculizó la cacería en el Mar del Norte y la Antártida.

2000: Japón propuso ante la CITES la desprotección de la ballena gris y minke. Sus propuestas fueron rechazadas. Noruega también planteó la desprotección de la ballena minke; su propuesta fue rechazada. Japón desobedeció la resolución de la CBI y decidió cazar ballenas bryde y cachalotes en el Pacífico Norte. 15 países, entre ellos México, exhortaron a Japón a renunciar a la caza de ballenas en el Pacífico Norte. Japón los ignoró.

2001: Noruega decidió exportar la grasa de ballena de las 3,313 ballenas minke que había cazado desde 1993, lo cual contravino las disposiciones de la CBI y CITES.

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