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Dejemos que perdure este magnífico espectáculo.

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"Y Dios creó a las grandes ballenas y a todas las criaturas vivientes que el agua produce y a todas las aves: y Dios vio que así estaba bien".
Génesis 1:21
(Trad. versión inglesa King James)

Las ballenas son los animales más grandes que jamás hayan existido. Pertenecen a un grupo de mamíferos marinos conocidos como cetáceos.

Las ballenas no son peces; a diferencia de ellos tienen sangre caliente, respiran aire a través de pulmones y dan a luz a crías vivas que se alimentan de leche materna. Tienen un oído excelente y son dos o tres veces más eficientes que los mamíferos terrestres para utilizar el oxígeno del aire que respiran. Las ballenas tienen cajas torácicas colapsables que las ayudan cuando se sumergen a profundidad. Además, poseen una capa de grasa muy gruesa que las aísla para protegerlas del frío.

Los científicos creen que las ballenas evolucionaron de mamíferos terrestres de cuatro patas. Ahora están perfectamente adaptadas a una vida submarina. Tienen un cuerpo aerodinámico y han perdido casi todo el pelo externo para evitar la fricción y mejorar el deslizamiento por el agua. Sus extremidades se transformaron en aletas.

Existen dos tipos principales de ballenas, las dentadas (como el cachalote y la orca) y las barbadas (como la ballena jorobada y la azul). Las barbadas tienen placas en forma de peines que están formadas por estructuras compuestas de pelos rígidos. Estos forman una red que filtra la comida del agua de mar. La gran mayoría de las grandes ballenas son barbadas y se alimentan principalmente de minúsculas criaturas llamadas krill, que son parecidas a los camarones. Las ballenas tienen unos orificios en la parte superior de la cabeza llamados "aventadores", los cuales actúan como nuestros orificios de la nariz. Las ballenas barbadas tienen dos aventadores y las dentadas sólo uno.

Las ballenas son animales difíciles de estudiar ya que viven su vida entera bajo el agua y son altamente migratorias. Por ejemplo, las ballenas grises migran de México, en donde se aparean y tienen a sus ballenatos, hasta Alaska, en donde se alimentan. Viajan más de 20,000 kilómetros anualmente. La mayoría de las ballenas vive aproximadamente 40 años, aunque otras -como el rorcual común- pueden vivir hasta 90 años. En 1993, se localizó a un gran macho de ballena de arco que había sido arponeado por los indígenas inuit de Alaska. En su cuerpo aún permanecía la punta de piedra del arpón. Este tipo de arpones dejó de ser usado después de 1900, lo que llevó a los científicos a especular que las ballenas podrían vivir más de 100 años.

Es muy difícil contar a las ballenas en forma certera. En condiciones naturales, sus poblaciones varían lentamente de manera que es casi imposible definir las fluctuaciones en el curso de pocos años de investigación. Tras la agresiva cacería de que fueron objeto en el siglo XX, actividad que las colocó al borde de la extinción, sus poblaciones apenas comienzan a recuperarse aunque no es posible garantizar que ya se encuentren fuera de peligro. De hecho, el tamaño de algunas poblaciones de ballenas no es conocido mas allá de más/menos 50%.

Lo que sí se sabe es que las ballenas pueden encontrarse en todos los océanos del mundo y bajo circunstancias apropiadas pueden ser vistas desde casi cualquier costa. La observación de ballenas se ha convertido en un pasatiempo muy popular en más de 87 países, incluido México.

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