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Estudios realizados por Greenpeace encontraron PCBs, DDT, 
hexaclorobencenos y otros tóxicos en siete ballenas varadas.

Estudios realizados por Greenpeace encontraron PCBs, DDT, hexaclorobencenos y otros tóxicos en siete ballenas varadas.

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La historia de la protección internacional de las ballenas es muy corta y reciente.

Los primeros acuerdos internacionales para la protección de la ballena se remontan a 1935 y 1937, cuando se prohibió la cacería comercial de ballenas francas y grises, respectivamente. Estos acuerdos fueron ratificados en 1946 por la Comisión Ballenera Internacional (CBI).
En 1933, México se unió a la Convención de Ginebra para la protección de la Ballena y, en 1949, se integró a la CBI. En 1972, decretó la zona de la laguna Ojo de Liebre, Baja California Sur, como Refugio de Ballenas y Ballenatos, y en 1979 decretó la laguna de San Ignacio como Refugio para Ballenas Grávidas y Ballenatos y Zona de Atracción Turístico Marina. En 1980 se modificó el decreto de 1972 para incluir como zona de refugio a todo el complejo lagunar Ojo de Liebre-Guerrero Negro-Manuela. Así, México fue el primer país en decretar áreas de refugio o santuarios para ballenas.

En 1986, la CBI decretó la moratoria sobre la cacería de ballenas. Varios países empezaron a establecer diversas áreas dentro de su jurisdicción como santuarios para ballenas.

En 1990, Irlanda decretó todo su mar patrimonial hasta las 200 millas de su zona de exclusividad económica como santuario para cetáceos. En 1994, durante la reunión de la CBI que tuvo lugar en Puerto Vallarta, Jalisco, se creó el refugio para ballenas más grande del mundo, el santuario Austral, que abarcaría todos los oceános que circundan la Antártica.

México continuó decretando diversas reservas de la biosfera cuyo territorio incluía zona costera y en donde quedaron protegidos los cetáceos mexicanos. Por ejemplo, en 1988, se decretó la Reserva de la Biosfera de la Región El Vizcaíno, en B.C.S., que incluyó al sistema lagunar como zona núcleo. En 1993 se decretó Reserva de la Biosfera del Alto Golfo de California en donde habita el cetáceo mexicano endémico en mayor peligro de extinción, la vaquita marina o cochito.

Sin embargo, faltaba aún por proteger el 98% del hábitat de los cetáceos en México. La campaña para la creación de un santuario ballenero en nuestro país, propuso que el santuario mexicano abarcara las 200 millas de la Zona Económica Exclusiva, una superficie de alrededor de tres millones de kilómetros cuadrados.

De alcanzar esa meta, el santuario ballenero mexicano sería el área protegida más grande de México, duplicando el territorio terrestre. Sería tan grande que podría observarse a simple vista en cualquier mapamundi y constituiría el santuario ballenero nacional más grande jamás decretado.

La amenaza del comercio internacional

En 1997 y nuevamente en el 2000, Japón propuso ante la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres (CITES) el bajar a la ballena gris del Apéndice I (prohibición de cualquier tipo de comercio) al Apéndice II (se permite el comercio internacional con algunas condiciones) con el propósito de poder cazarla durante su migración al Ártico. Asimismo, Japón y Noruega propusieron bajar de Apéndice a distintas poblaciones de otras dos especies de ballenas, la minke y bryde. Las tres especies de ballenas se encuentran en aguas mexicanas, pero la gris se reproduce y tiene a sus ballenatos en las lagunas costeras de Baja California Sur.

Las propuestas fueron rechazadas por no lograr las dos terceras partes de los votos, sin embargo, es muy preocupante que una de ellas sí alcanzó la mayoría simple de los votos. Se espera que para la reunión de la CITES del año 2002 en Chile, Japón y Noruega nuevamente presenten sus propuestas y se teme que alguna de ellas alcance los votos necesarios. Esto significará la reanudación del comercio internacional de productos de ballena y el debilitamiento de la moratoria impuesta por la CBI.

Cacería comercial

Japón y Noruega son dos países que decidieron no respetar la moratoria impuesta por la CBI y cazar ballenas de forma ilegal. Además, en cada reunión anual de la CBI, buscan acabar con la morataria y debilitar las posturas conservacionistas.

En 1998, se rechazó durante la reunión anual de la CBI una resolución para suspender ensayos de simulación de un procedimiento de cacería de ballenas de bryde. Este procedimiento es la antesala para la reanudación de la cacería de ballenas. Lamentablemente, México fue uno de los 17 países que votaron en contra de esta resolución.

Japón tiene cada vez mayor influencia sobre los países votantes en diversos tratados internacionales (CBI y CITES principalmente). En 1998, más de 30 organizaciones internacionales denunciaron ante la CBI la vergonzosa compra de votos (principalmente países del Caribe) realizada por Japón a través de donaciones y préstamos financieros a países del Tercer Mundo. México no está exento de la influencia japonesa y en diversas ocasiones ha votado a favor o se ha abstenido de votar en contra de las posturas japonesas en la CBI y en CITES.

Durante la reunión de la CBI en Australia, Japón bloqueó la propuesta de creación del santuario del Pacífico Sur con el apoyo de los países caribeños. El Ministro de Medio Ambiente de Dominica denunció públicamente que Japón tenía comprado el voto de su país.

Tráfico ilegal

Aún cuando desde 1982 existe una moratoria mundial sobre la cacería de ballenas, Japón cazó 3,767 ballenas minke entre 1987 y 2001, como parte de un falso programa científico. En 1991, Japón dejó de importar productos de ballenas, pero actualmente permite la caza de un gran número de especies de cetáceos.

Japón es el país en el cual los productos provenientes de los cetáceos alcanzan el mayor precio del mundo. Esta situación promueve la entrada al mercado japonés de productos ilegales en busca de jugosas ganancias.

Una investigación, realizada por la organización international Fund for Animal Welfare y Greenpeace, reveló que en Japón diversas especies de ballena se pueden encontrar a la venta de forma ilegal, como la ballena azul, jorobada, gris, asesina y el rorcual de bryde, entre otros. Incluso un restaurante en la ciudad de Chiba tenía la osadía de anunciar carne de ballena en los siguientes términos: "Cazada ilegalmente para la indignación de las organizaciones protectoras de animales".

Con estudios de DNA, los investigadores pudieron determinar que la carne de un especimen de ballena jorobada a la venta en Japón pertenecía a una población que habita en aguas mexicanas. La caza de ballenas jorobadas está prohibida en todo el mundo desde 1966. Evidentemente esta ballena mexicana fue cazada ilegalmente y su carne fue introducida de contrabando a Japón.

En el 2000, se encontró carne de ballena gris a la venta en mercados japoneses. Se desconoce si la carne provine de la población de ballena gris asiática o americana. Sin embargo, cualquiera de las dos posibilidades es muy alarmante ya que la población asiática está en crítico peligro de extinción al contar con menos de 100 individuos y la población americana está compuesta por las ballenas grises que nacen en México.

Como se aprecia, ninguna especie de ballena o delfín se encuentra a salvo de ser cazada y vendida ilegalmente dentro de los países consumidores de ballenas. Se han detectado casos de tráfico de carne de cetáceo en Corea del Sur, Noruega, Japón, Rusia, Taiwan y otros países.

Contaminación

Las mortandades masivas y recurrentes de especies marinas que han ocurrido en el área del Golfo de California, son cada vez más preocupantes y una situación de grave consternación para México. Con respecto a los mamíferos marinos, las investigaciones han revelado que por estar éstos en la cúspide de la cadena alimenticia acumulan en sus tejidos grasos cantidades muy elevadas de diversos compuestos tóxicos durante toda su vida. Asimismo, diversos estudios realizados con carne y grasa de cetáceos han comprobado que estos tóxicos pueden llegar a crear un problema de salud para quienes se alimentan de estos productos. En países que consumen carne de mamíferos marinos se ha llegado incluso a prohibir su consumo a las mujeres embarazadas o lactantes ya que estos tóxicos son trasladados a través de la placenta y la leche a los hijos.

Este año se dio a conocer que toxicólogos estadounidenses encontraron en los cuerpos de 10 delfines, que murieron en 1990 en el Golfo de México, niveles extremadamente altos de PCBs (bifenilos policlorados), compuesto tan tóxico que actualmente se encuentra prohibido en todo el mundo. Las concentraciones eran hasta 200 veces mayores a los niveles en los que animales de laboratorio presentan defectos de nacimiento y desarrollo.

Las investigaciones en Europa y Estados Unidos han revelado que existe una correlación entre los niveles de contaminantes y la supresión del sistema inmunológico de los organismos, dejándolos susceptibles al ataque de biotoxinas (mareas rojas), virus, bacterias o cualquier otro factor nocivo para la salud. A sabiendas que los organismos marinos acumulan estos contaminantes liposolubles a través de su vida, los investigadores especulan que se deben de dar circunstancias especiales para que los organismos utilicen en mayor proporción sus reservas grasas aumentando el traslado de los contaminantes y su reacción inmunodepresora. Han sugerido que cambios acentuados de temperatura, situaciones de mucho estrés y la falta de alimento, pueden llevar a los animales a consumir sus reservas de grasa.

En el área del Golfo de California existe una gran contaminación por parte de descargas agroindustriales, urbanas, mineras y de acuacultura, que no pasan por ningún proceso purificador. Estos contaminantes están pasando directamente a formar parte de la cadena alimenticia, además de crear las condiciones ideales para los brotes de mareas rojas.

Por otro lado, las mortandades masivas de 1995, 1997 y 1999, han ocurrido en los dos primeros meses del año y han involucrado a diferentes especies de mamíferos marinos. Esto no es coincidencia y más bien es la señal de que en esta zona hay un problema muy grave de contaminación y que las condiciones existentes presagian una continuación de este problema.

Las mortandades masivas no son sucesos normales, de hecho se ha encontrado que éstas se presentaron de forma más constante desde finales de la década de los años 70 en todo el mundo. Es evidente que existe una relación entre las mortandades y un deterioro por contaminación de los mares del planeta. El área del Golfo de California no es la excepción.

Mortandades masivas de cetáceos en México

Año Lugar Especie Cantidad Marea roja Virus Contaminación 1993 B.C.S. delfines 68 1995 Golfo de California delfines 367 sí (NK-19)¿? ballenas 8 sí (NK-19)¿? 1997 Sinaloa delfines 167 Sí ballenas 4 Sí 1999 Sin.,Son.,B.C.S. ballenas 31 ? ? ?

Biodiversidad

México es considerado uno de los países megadiversos en el mundo, ya que se encuentra entre los cinco países con mayor biodiversidad. En el caso de los cetáceos, México no es la excepción. Cuenta con 37 especies de las 85 que hay en el mundo, es decir, casi el 43%. Hay otras dos especies que aún no se han podido identificar aunque han sido observadas en varias ocasiones, el Mesoplodon sp. A y el Hyperoodon sp. Con ellas, el número aumentará a 39 especies mexicanas.

La observación de ballenas mexicanas dejó una derrama económica de más de $41 millones de dólares a nuestro país en 1998, de acuerdo al estudio del doctor Erich Hoyt Whale Watching 2000. Por lo mismo, es más redituable para México proteger a las ballenas que permitir su cacería o su desaparición debido a la degradación de su hábitat.

Año Número de observadores de ballenas Gastos totales en dólares 1991 +2,000 $3,200,000 1994 +12,000 $15,000,000 1998 +108,206 $41,638,000 Modificado de: Hoyt, E., 2000. Whale Watching 2000: Worldwide Tourism Numbers, Expenditures and Expanding Socioeconomic Benefits. International Fund for Animal Welfare, Crowborough, UK, pp. 1-157.

Por todo lo anterior, Greenpeace lanzó la campaña por la creación de un santuario para ballenas en México en julio de 1999. Se realizó una campaña de recolección de firmas en toda la República y se consiguieron 125 mil firmas de mexicanos, rebasando ampliamente la meta de cien mil que nos habíamos impuesto. También se juntaron las firmas de 125 organizaciones nacionales e internacionales.

La entrada en vigor de la Ley General de Vida Silvestre, en julio de 2000, abrió la posibilidad de trabajar junto con autoridades ambientales, ONGs y científicos sobre la alternativa de crear un área de refugio para cetáceos.

Después de tres años de campaña finalmente se decretó en todas las aguas patrimoniales de nuestro país un área de refugio para las especies de grandes ballenas. En total, la protección alcanza a 21 especies de cetáceos y su hábitat. ¡Este es un gran triunfo para la conservación de las ballenas! ¡Es un triunfo de todos los ciudadanos y las ciudadanas mexicanas! Este logro no hubiera sido posible sin el apoyo de cientos de miles de personas y de nuestros socios y socias.

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