Declaración de los Científicos por la Protección de los Ecosistemas de Coral y Esponjas de Profundidad a Escala Mundial
Como científicos marinos y biólogos de la conservación, estamos profundamente preocupados por el daño sin precedentes que las actividades humanas, en especial la pesca de arrastre de profundidad, están causando a las comunidades de coral y esponjas de profundidad que se encuentran en los taludes continentales, las plataformas abisales, las montañas marinas y las dorsales oceánicas.
Los corales tropicales de zonas superficiales son ampliamente conocidos
como 'las selvas tropicales marinas' por su extraordinaria
biodiversidad, que quizás sea de las más altas del planeta. A pesar de
este hecho, pocas eran hasta ahora las personas -científicos incluidos-
que sabían que la mayor parte de las especies de coral viven en aguas
mucho más frías y oscuras, en las profundidades; o que algunos de ellos
forman arrecifes de coral y formaciones cuya estructura, aspecto,
riqueza en especies e importancia para la pesca es homóloga a la de los
arrecifes tropicales. Los arrecifes de Lophelia en aguas frías del
Atlántico Nororiental tienen más de 1,300 especies de invertebrados, y
en las montañas submarinas de los alrededores de Tasmania,
recientemente se han inventariado más de 850 especies de macro y
megafauna, una cantidad similar a la de los arrecifes de coral de zonas
tropicales.
Las montañas submarinas se comportan, en esencia, como islas submarinas
y por ello muchas de las especies presentes en ellas son endémicas -no
se encuentran en otros sitios del mundo- y son por ello
excepcionalmente vulnerables y susceptibles de ser extinguidas. Además,
los científicos que estudian estos sistemas han podido observar grandes
cantidades de especies comercialmente importantes como las chernas,
cada vez menos abundantes, entre las estructuras de coral, que usan
como refugio. Finalmente, debido a su longevidad, algunos corales de
profundidad pueden servir como archivos de las condiciones climáticas
del pasado, que son de vital importancia para comprender el cambio
climático global. En suma, si nos remitimos al conocimiento existente,
las comunidades de esponjas y corales de profundidad tienen los mismos
elementos de importancia por lo que respecta a la biodiversidad
oceánica y la sustentabilidad de las pesquerías que la que ya se
reconoce ampliamente en sus análogos, los ecosistemas tropicales de
coral.
Recientemente, los científicos han descubierto corales y/o arrecifes de
profundidad en mares de Japón, Tasmania, Nueva Zelanda, Estados Unidos
(Alaska, California, Nueva Escocia, Maine, Carolina del Norte,
Florida), Colombia, Brasil, Noruega, Suecia, Reino Unido, Irlanda y
Mauritania. La investigación de estos singulares ecosistemas se
encuentra en una fase muy temprana debido a los altos costos de
operación de los submarinos de investigación y de los vehículos
operados remotamente (ROVs) que se necesitan para estudiar los
ecosistemas de profundidad. Pero resulta cada vez más evidente que los
corales de profundidad se desarrollan habitualmente en zonas donde hay
muy pocos factores de inestabilidad, y que las tasas de crecimiento y
reproducción son, al parecer, extraordinariamente lentas. Las
comunidades de esponjas y corales de profundidad pueden vivir siglos, y
eso hace que su recuperación ante las agresiones sea -al igual que la
de los miles de especies que dependen de ellas- extremadamente lento.
Lamentablemente, al tiempo que los científicos han empezado a
comprender la diversidad, importancia y vulnerabilidad de los arrecifes
y bosques de coral de profundidad, se han desarrollado tecnologías que
pueden alterarlos profundamente. Hay motivos de sobra para preocuparse
por el impacto que puedan producir la extracción de petróleo y gas, la
minería de aguas profundas, y el cambio climático pero, actualmente, la
mayor amenaza para los corales y esponjas de profundidad es la pesca
comercial, en especial el arrastre de fondo.
Los arrastreros son barcos que arrastran redes enormes con pesados
sistemas de lastre con el objetivo de capturar peces y crustáceos. En
todo el mundo se han realizado estudios científicos que demuestran que
el arrastre tiene efectos devastadores para los corales y las esponjas.
A medida que estas embarcaciones se equipan con dispositivos más
sofisticados y los peces desaparecen de las áreas más someras, el
arrastre se realiza cada vez más a profundidades de más de 1000 metros.
No es demasiado tarde para salvar una gran parte de los ecosistemas de
corales y esponjas de aguas frías en todo el mundo. Elogiamos desde
aquí los esfuerzos de las naciones que, como Australia, Nueva Zelanda,
Canadá y Noruega, han dado los primeros pasos para proteger algunos de
estos ecosistemas singulares que se encuentran en sus aguas
jurisdiccionales.
Urgimos a la ONU y demás organismos internacionales con competencias en
la materia a que establezcan una moratoria al arrastre de fondo en
aguas internacionales. Análogamente, urgimos a las naciones y estados
individuales a prohibir el arrastre de fondo para proteger los
ecosistemas de profundidad en aquellas zonas en las que se sabe existen
arrecifes de coral en sus Zonas Económicas Exclusivas. Les reiteramos
la urgencia de prohibir sistemas de arrastre equipados con dispositivos
de rodadura y de gran peso -rockhoppers- y cualquier tecnología de este
estilo, que hacen posible la pesca de arrastre en fondos desiguales y
rocosos, en los que la probabilidad de que existan estos ecosistemas es
muy elevada. Les recordamos igualmente la urgencia de apoyar la
investigación y cartografía de las comunidades de coral y esponjas de
aguas frías, y la urgente necesidad de establecer redes representativas
y efectivas de áreas marinas protegidas que incluyan estas comunidades.
Para apoyar esta declaratoria escribe un correo mencionando tu nombre e
institución a Alejandro Olivera coordinador de la campaña de océanos de
Greenpeace México: alejandro.olivera@mx.greenpeace.org.
En la página http://www.mcbi.org/DSC_statement/sign.htm se puede
encontrar la relación de 1,136 científicos que han firmado la Declaración de los Científicos por la Protección de los Ecosistemas de Coral y Esponjas de Profundidad a Escala Mundial, entre los cuales se encuentran:
Ana Claudia Nepote (Biotopia - A.C.)
Alejandro de la Torre Yarza (Marine Science)
Luis E. Calderón-Aguilera (Center Scientific Research of Ensenada)
Antonio del Río (Universidad Nacional Autónoma de México)
Jorge E. Schondube (Centro de Investigaciones en Ecosistemas)
Helena Iturribarría (Pronatura NMC-Sonora)
Patricia Balvanera (Centro de Investigaciones en Ecosistemas)
Ma. Teresa Espino Chávez (Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales)
María Ordóñez (Centro Regional de Investigaciones Multidisciplinarias)
Salvador Contreras Balderas (Universidad A. de Nuevo León)
Ivette Rodríguez (Colegio de la Frontera Norte)
Jorge Urbán R (Universidad Autónoma de Baja California Sur)
Raúl García Barrios (CRIM-UNAM)
David Valenzuela-Galván (Universidad Autónoma del Estado de Morelos)
Elaine Espino-Barr (CRIP- Manzanillo)
Jordan Golubov (Universidad Autónoma Metropolitana-Xochimilco)
Gabriela García Rubio (ECOSUR)
David Barkin (Universidad Autónoma Metropolitana-Xochimilco)
Emilio Inda Díaz (ECOSUR)
Salvador Ruiz Ramírez (Universidad de Guadalajara)
Ana Minerva Arce-Ibarra (El Colegio de la Frontera Sur)
Reyna Castillo (Universidad de Sonora)
Juan J. Schmitter-Soto (El Colegio de la Frontera Sur)
Alan Cervantes (Universidad Nacional Autónoma de México)
Clementina Equihua (Instituto de Ecología - UNAM)
Alejandro Flamenco-Sandoval (Universidad Nacional Autónoma de México)
Ella Vázquez Domínguez (Instituto de Ecología - UNAM)
Carolina Palacios Guevara (Universidad Nacional Autónoma de México)
Jorge Soberón (Instituto de Ecología - UNAM)
Elva Escobar Briones (Universidad Nacional Autónoma de México)
Armando Jaramillo (Instituto Nacional de Ecología)
Herbiet Patrice (Universidad Nacional Autónoma de México)
Héctor Pérez-Cortés (Instituto Nacional de Ecología)
Silvia R. Manzanilla (Universidad Nacional Autónoma de México)
Lorenzo Rojas Bracho (Instituto Nacional de Ecología)
Teresa Bosques (Universidad Nacional Autónoma de México)
José Ignacio Fernández Méndez (Instituto Nacional de la Pesca)
Carlos Vergara (University of las Américas-Puebla)
Carlos Rojas (Instituto Nacional de Matemáticas)
Iván E. Parra (World Wildlife Fund)