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Activista de Greenpeace tiñe con pintura inocua a una cría de foca 
para evitar que la maten los cazadores.

Activista de Greenpeace tiñe con pintura inocua a una cría de foca para evitar que la maten los cazadores.

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Greenpeace y buena parte de la sociedad han trabajado para proteger algunas especies marinas severamente amenazadas por la cacería comercial, por la contaminación, por el tráfico ilegal y por prácticas pesqueras obsoletas y depredadoras. Con acciones, nuestra organización ha logrado atraer la atención del mundo sobre estos problemas, ha contribuido a imponer estrictas medidas de protección e incluso a crear santuarios.

Pero a pesar de estos logros, prevalecen las amenazas a la biodiversidad de los mares.

Pesquerías deficientes

Varias pesquerías carecen de métodos de captura selectiva que les permita atrapar sólo las especies que son de su interés. Esta captura incidental está ocasionando una grave crisis en los mares de todo el planeta.

La flota estadounidense por ejemplo, que incluso enlata su atún con el sello dolphin safe, utiliza un arte de pesca conocido como FADS u "objetos flotantes", el cual es sumamente depredatorio pues captura atún juvenil junto con tortugas, picudos, rayas, tiburones y un sinnúmero de otras especies.

En situación similar se encuentra la pesca camaronera. Por cada kilo de camarón atrapado, al menos diez kilogramos de otras especies marinas mueren en las redes. En su mayoría carecen de interés comercial, por lo cual sus cadáveres son devueltos al mar. Esa situación se repite con artes de pesca utilizadas para la captura de tiburón, pez espada y otros peces.

En Europa se calcula que 300 mil ballenas, marsopas y delfines mueren cada año por captura incidental. En México, se estima que por cada ballena de la que se tiene noticia que quedó atrapada en una red de deriva, al menos otros tres mamíferos marinos perecieron por la misma razón. Ello, a pesar de la protección que les confiere el decreto del santuario ballenero mexicano y otras disposiciones legales.

En ese caso, el motivo es el uso de redes de deriva. Estas mallas tienen hasta dos kilómetros de largo y son auténticas murallas de muerte. En ellas pierden la vida miles de tortugas, leones marinos, ballenas minke, de aleta, piloto, azul, jorobada, gris y común, así como delfines comunes, lisos, de costado blanco y de rizo, marsopas de dall, cachalotes y picudos, entre muchas otras especies.

Estas redes son tan depredadoras que la ONU ya las prohibió en mares internacionales. No obstante, en México están permitidas y las utilizan diversas pesquerías.

La norma oficial mexicana NOM 029 para la pesca de tiburón intenta poner un mínimo orden a esta situación. Elaborada por diversos sectores, prohíbe el uso de redes de deriva y el anzuelo noruego (donde encuentran la muerte diversas variedades de tortugas marinas). Sería un buen punto de partida para garantizar la supervivencia de muchas especies marinas, si no fuera porque lleva meses en algún cajón de la Comisión Nacional de la Pesca y la Acuacultura (Conapesca), adscrita a la Secretaría de Agricultura.

Estamos trabajando fuertemente para que entre en vigor cuanto antes. Te pedimos estar al tanto de nuestras actividades y sumarte a ellas. Queremos prácticas pesqueras sustentables, selectivas, seguras.

Comercio salvaje

Las prácticas comerciales suelen poner en riesgo a una gran variedad de especies marinas, incluidas aquellas que han estado al borde de la extinción y que hoy gozan de protección especial.

En abril de 2004, el gobierno de Canadá autorizó la cacería de hasta 350,000 focas, la mayor cuota de los últimos 35 años. Con este permiso se impulsó la matanza, con fines estrictamente comerciales, de una especie que hasta hace pocos años estaba severamente amenazada. En menos de dos días, las autoridades debieron ordenar que se suspendiera la cacería, pues ya habían muerto más de 240,000 crías de focas.

Entre 1976 y 1983, nuestra organización llevó a cabo una activa campaña contra la caza comercial de focas, la cual contribuyó a reducir la matanza de este mamífero y a que aumentaran sus poblaciones.

Ahora, el gobierno canadiense afirma, con cuestionables argumentos, que el aumento de las poblaciones de focas es uno de los motivos por el que se han colapsado las poblaciones de bacalao en Terranova desde principios de los años 90. Con este pretexto, el gobierno canadiense ha ido aumentando la cuota anual de caza de focas con lo cual ha alentando el retorno de esta actividad que solamente busca crías de foca para matarlas a golpes en la cabeza, para quitarles su codiciada piel.

Esta última autorización oficial estimuló a casi 13,000 personas que se lanzaron a la matanza frenética de focas. Cabe señalar que el 95% de los animales sacrificados por su piel tiene menos de tres meses de vida. Sólo en los últimos cinco años, organizaciones conservacionistas han proporcionado evidencias de 660 violaciones de la normatividad canadiense que regula la caza de estos animales.

El gobierno canadiense planea sacrificar en total un millón de crías de focas en sólo tres años. Tú puedes ayudar a detener esta matanza y obligar a las autoridades de Canadá a ser más estrictas al otorgar este tipo de autorizaciones, a fundamentar sus decisiones y a que no fomenten la cacería comercial de crías de focas. No dejes de participar en nuestras ciberacciones.

Otro ejemplo de ataque despiadado a especies marinas ocurre lamentablemente en nuestro país. Es la matanza de tortugas marinas con el propósito de comerciar con su piel y su carne, así como traficar con sus huevos. Esto ocurre en casi todas las playas donde llegan a desovar, y especialmente en las costas de Guerrero. Por fortuna, hay grupos de personas que se han organizado y mantienen campamentos tortugueros con sus propios recursos. A ellos se les puede ayudar con trabajo voluntario.

El tráfico ilegal también incluye a especies vivas. Como ejemplo, en julio de 2003 llegaron a México 28 delfines procedentes de Islas Solomon, el embarque más grande que se ha hecho en la historia del tráfico de mamíferos marinos en el mundo. Esta importación infringió el marco legal de nuestro país y la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas (CITES, en inglés).

Además, los cetáceos salieron de las Islas Solomon sin cumplir con las autorizaciones básicas y se pretendía introducirlos en el parque marino de Punta Nizuc, Quintana Roo, un área natural protegida donde por ley no es posible introducir especies exóticas.

Lo peor del caso fue que el entonces subsecretario de Gestión para la Protección Ambiental de la Semarnat, Raúl Arriaga, avaló la importación aun cuando había recibido aviso de todas estas irregularidades.

La presión de varias organizaciones ambientalistas, incluida Greenpeace, consiguió que la ilegalidad no culminara en ........ Los delfines fueron decomisados y a la postre el funcionario fue destituido.

Tecnologías nocivas

Algunos impactos sobre las especies marinas no dejan huella, salvo un rastro de muerte. En febrero de 2004, el barco Maurice Erwing navegó al puerto de Progreso, en Yucatán, con la pretensión de realizar estudios sísmicos por medio de sonares de alta potencia y disparos con cañones de aire. En el año 2002, cuando tales sistemas estaban siendo utilizados en el Pacífico mexicano, ocurrió un varamiento masivo de ballenas picudas en la Isla de San José, Baja California Sur. Esto fue denunciado por el servicio de Pesquerías de Estados Unidos, lo cual obligó a la suspensión de las actividades por una semana.

El propio observatorio Lamont-Doherty, de la Universidad de Columbia, responsable de estos estudios, dirigió un informe al Servicio Nacional de Pesquerías de Estados Unidos donde admitió que se han registrado varamientos de zifios causados por sonares militares. Las pruebas del Maurice Erwing alcanzan niveles sónicos de hasta 262 decibeles, mientras que la máxima capacidad de tolerancia de las especies mencionadas es de sólo 170 decibeles.

Esto produce daños diversos en especies marinas que va desde desorientación y pérdida del oído hasta lesiones permanentes y muerte. Hay evidencia de un varamiento masivo de cetáceos en las Islas Bahamas en mayo de 2000, luego de que la Marina estadounidense hiciera estudios de sonar en la zona. En diciembre del 2003, las investigaciones de prospección sísmica llevadas a cabo en el Golfo de México por el barco Western Patriot dejaron como consecuencia la muerte de 32 tortugas de las especies carey, cahuama y blanca.

Gracias a la presión de organizaciones ambientalistas, el barco no fue autorizado para realizar sus estudios, pues ni siquiera había evaluado el impacto ambiental de su trabajo.

Prevalecen las amenazas

Aunque se han alcanzado logros importantes, aún existen severas amenazas sobre los ecosistemas marinos. Nosotros nos mantenemos alertas, seguimos de cerca lo que ocurre con nuestra riqueza marina y trabajamos para conseguir un aprovechamiento sustentable de nuestros mares y sus recursos. Tú puedes ser parte de este esfuerzo. Únete a Greenpeace.

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