Las zonas abisales (profundas) representan más del 50% de todos los océanos y constituyen la zona menos explorada del planeta. En ellas se despliegan asombrosos paisajes de montañas, colinas submarinas y cañones que muy pocos de nosotros tendremos la oportunidad de observar directamente.
Una gran porción de la biodiversidad abisal se halla concentrada en
formaciones conocidas como montañas submarinas. Dichas montañas
submarinas se levantan 1,000 metros o más sobre el lecho marino, pero
no suelen asomar sobre la superficie del océano. A pesar de que la
mayor parte de ellas no han sido plasmadas en mapas, se calcula que
puede haber entre 30 mil y 100 mil montañas submarinas en todo el
mundo. En ellas se establecen bosques y arrecifes de corales de agua
fría, lechos de esponjas y chimeneas hidrotermales, así como millones
de especies que dependen unas de otras.
Debido a que muchas de estas montañas se encuentran distribuidas en
lugares remotos y distantes entre sí, se comportan desde el punto de
vista biológico de modo análogo a islas submarinas. Literalmente, cada
estudio de una nueva montaña submarina descubre especies desconocidas y
endémicas, es decir, que únicamente se presentan en el área investigada.
Sin embargo, en una carrera contra los nuevos descubrimientos, las
embarcaciones que llevan a cabo la pesca de arrastre están arrasando
estas zonas. Para capturar una o dos especies que les interesan, los
arrastreros desplazan por el fondo marino redes inmensas equipadas con
grandes placas de acero y pesados rodillos que revuelven y pulverizan
todo a su paso.
México posee al menos 5 montes submarinos ubicados en el océano
Pacífico. El más conocido es El Bajo, o Espíritu Santo, cerca de la
Bahía de La Paz, cuya cúspide queda a sólo 18 metros de la superficie,
es un centro de gran biodiversidad, lo que lo hace un lugar especial
para practicar el buceo; a este sitio llegan ocasionalmente grupos de
tiburones martillo.
Actualmente 11 países, en su mayoría europeos, están realizando una
pesca devastadora de este tipo de hábitat en aguas internacionales.
Así, están acabando con el patrimonio de la humanidad y destruyendo
recursos cuyo potencial aún es desconocido. Es por esto que 40
científicos mexicanos ya se han pronunciado ante la ONU para pedir una
moratoria a la pesca de arrastre en aguas internacionales.
Por eso mismo, Greenpeace incluyó el estudio de las profundidades
marinas en la expedición "En defensa de nuestros océanos", para
explorar y dar a conocer su importancia en la vida marina. Hay muchas
cosas todavía por descubrir, pero las estamos destruyendo antes de
conocerlas. Apóyanos y únete a esta aventura.
Más información: Un mundo por descubrir.