• se estima que entre 500 mil y 10 millones de especies viven en la
zona abisal. La mayoría de ellas aún no han sido observadas ni, por
consiguiente, clasificadas;
• alrededor del 98 por ciento de las especies del océano vive en
estrecha relación con el fondo del mar: unas viven dentro del
sedimento, otras se desarrollan fijas o deambulando sobre el fondo y
otras nadando justo por encima de él;
• la cantidad estimada de montañas submarinas varía desde un mínimo de
30 mil a un máximo superior a 100 mil, dependiendo del criterio que las
define;
• las montañas submarinas constituyen el hogar de una extraordinaria
variedad de especies (por ejemplo, más de 850 especies fueron
encontradas recientemente en las montañas submarinas del Mar de
Tasmania y Mar del Coral);
• debido a que el 15 por ciento o más de las especies que se hallan en
las montañas submarinas pueden ser endémicas, cada montaña submarina
sin analizar es una fuente potencial de numerosas especies sin
descubrir;
• dos tercios de todas las especies de corales conocidas viven en aguas
frías (hasta -1°C), profundas (hasta 5 mil metros debajo de la
superficie) y en la más absoluta oscuridad;
• la edad de ciertas formaciones de arrecifes de corales de aguas frías
puede ser de hasta 8,500 años, y algunos desarrollan hermosas
estructuras que se elevan hasta 35 metros de altura;
• los corales, las esponjas y otros organismos abisales conforman un
hábitat que ofrece protección contra las corrientes y los depredadores,
constituyendo zonas de cría y crecimiento para los peces jóvenes. Son
áreas que sirven para la alimentación, la reproducción y el desove de
cientos de miles de especies;
• entre las poblaciones de peces y de crustáceos abisales, las más
importantes en términos comerciales son: cangrejos, camarones,
bacalaos, peces y tiburones de profundidad;
• las especies abisales son excepcionalmente vulnerables a la extinción
por sobrepesca debido a que: viven en ambientes que raramente sufren
alteraciones, suelen tener un crecimiento lento, presentan una
maduración tardía y por lo general son endémicas;
• las comunidades de corales y de esponjas abisales son fuentes de
productos naturales y poseen un enorme potencial –en gran medida no
investigado– para ser utilizadas en productos farmacéuticos, enzimas,
pesticidas naturales, cosméticos y otros productos comerciales; por
ejemplo:
• las gorgonias o abanicos de mar producen antibióticos;
• los compuestos presentes en ciertas esponjas
abisales son potentes agentes que fortalecen el sistema inmunológico y
son potenciales anticancerígenos;
• algunas especies de corales contienen compuestos antiinflamatorios del grupo de las pseudopterosinas;
• los abanicos de mar contienen elevadas
concentraciones de prostaglandinas, compuestos que se utilizan para
tratar el asma y las cardiopatías;
• los antiguos arrecifes de coral de aguas frías
encierran el valioso registro de las condiciones climáticas del pasado,
lo cual puede ayudar a comprender el cambio climático mundial.