Miles de tortugas marinas mueren cada año en México. A pesar de estar entre las especies más antiguas del planeta y de gozar de protección oficial, las actividades humanas siguen amenazando a las tortugas y agravan el riesgo de que desaparezcan de la faz de la Tierra. Por ello, algunas personalidades se han sumado a la campaña para protegerlas, como es el caso del seleccionado nacional "Kikín" Fonseca.
México es un país privilegiado. De las ocho especies de tortugas
marinas que habitan el planeta, siete desovan en nuestras costas.
Desafortunadamente, todas ellas se encuentran en peligro de extinción.
En nuestro país, las tortugas marinas se encuentran amenazadas por el
uso de artefactos de pesca depredadores, por la contaminación, porque
el turismo invade las playas de anidación y, en especial, por el
tráfico ilegal de la carne y los huevos de las tortugas.
El tráfico ilegal que aún existe en nuestro país abastece el mercado
negro con conchas de carey, pieles para la manufactura de botas y
billeteras, huevos a los que se atribuyen falsas propiedades y carne
para sopa de tortuga.
Los consumidores -en su gran mayoría- están desinformados por mitos y
falsas creencias. Hoy en día se sabe que los huevos de tortuga no son
ningún afrodisíaco y que la carne puede ser tóxica, además de no ser
apta para las personas que acostumbran cumplir con los preceptos de
cuaresma, ya que es una carne roja.
Para combatir estas falsas ideas acerca de las tortugas marinas,
diversas personalidades están invitando a la población a proteger estos
quelonios. Es el caso del carismático futbolista Francisco "Kikin"
Fonseca, promesa de la Selección Nacional, quien envía un mensaje muy
claro para todos: "No le metas autogol a Mexico, no comas tortuga
marina".
Hazle caso al "Kikin" y apoya esta campaña. Informa a tus amigos y
familiares acerca de la grave problemática que enfrentan las tortugas
marinas en México. Únete a Greenpeace.