El vertiginoso crecimiento en la fabricación de productos electrónicos está generando montañas de desperdicios que no pueden ser tratados como basura convencional, pues contienen sustancias peligrosas que afectan a la salud y al ambiente. Por ello, los fabricantes deben comprometerse a no usar tales sustancias en sus productos.
Las grandes corporaciones electrónicas llevan más de dos décadas en
México y son consideradas como uno de los motores más dinámicos para la
inserción de este país en el mercado global. En México se encuentran
empresas líderes de la electrónica como Hewlett Packard, IBM, Hittachi,
Siemens, Nokia, Sony, Phillips, Panasonic, Samsung, Toshiba, Motorola;
y plantas de empresas manufactureras como Jabil Circuits, Foxconn,
Solectron, Flextronics, Sanmina-SCI y Celestica, cuyo crecimiento
deviene del auge de los procesos de subcontratación (outsourcing).
Luego de dos años de campaña de Greenpeace, la empresa Hewlett Packard se comprometió a retirar algunos compuestos tóxicos de sus productos.
El
rápido crecimiento mundial en el consumo de aparatos eléctricos y
electrónicos ha provocado un incremento en la manufactura de estos
productos. Este proceso se ha acelerado gracias a diseños que reducen
la vida útil del artículo, lo cual acelera la fabricación así como la
generación de basura electrónica. Ambas etapas entrañan serios
problemas debido a la inclusión de químicos peligrosos y metales
pesados en estos aparatos.
Es el caso de computadoras y
teléfonos celulares. En su fabricación se incluyen materiales tóxicos
que afectan la salud de miles de trabajadores que laboran en las líneas
de producción y que desconocen el riesgo de permanecer expuestos, en
forma directa, a esas sustancias.
Como ellos, todos los
trabajadores de la industria electrónica padecen el deterioro de su
salud por exposición a compuestos tóxicos tales como el cromo (que se
usa en las cubiertas de metal) y es cancerígeno; otro es el cadmio
(utilizado en baterías recargables, contactos y conexiones de monitores
de tubo de rayo catódico), que afecta el riñón y los huesos; el
mercurio (utilizado en monitores de pantalla plana dentro del sistema
de iluminación) daña el cerebro y el sistema nervioso; el plomo
(contenido en los monitores de tubo de rayo catódico y en las
soldaduras) provoca deterioro intelectual, daño al sistema nervioso, al
sanguíneo y al reproductivo. También están los retardantes de flama
bromados (utilizados en tarjetas de circuito y cubiertas de plástico)
que son neurotóxicos y pueden deteriorar aprendizaje y la memoria. A la
lista se suman otros tóxicos, como los solventes.
A los riesgos
para la salud deben añadirse múltiples violaciones a los derechos
laborales e incluso a las libertades individuales de los trabajadores
de las maquiladoras de electrónicos, pues de ser sorprendidos hablando
de sus problemas laborales o de salud se les despide inmediatamente.
Por ello, los trabajadores no exigen mejores condiciones ni se quejan.
Basura electrónica, la nueva amenaza tóxica.
Las
empresas conocen las condiciones en que operan, de ahí la rotación en
puestos para soldar y reparar tarjetas y circuitos electrónicos. Muchas
plantas cambian cada año a los trabajadores en esos puestos, debido a
la elevada concentración de vapores con plomo y a que los sistemas de
extracción de aire son deficientes o prácticamente inexistentes. Esta
exposición a los químicos peligrosos se agrava cuando las mujeres
ocultan su embarazo por temor a ser despedidas. En ese caso su hijo
también resulta afectado.
Para cerrar el círculo de silencio sin
rostro, las autoridades federales y locales confieren plenos poderes a
las maquiladoras de manera que, en caso de accidentes, los responsables
de las plantas impiden el paso a cuerpos médicos, bomberos y policía,
sin importar los daños que sufran los trabajadores.
Luego de dos años de campaña de Greenpeace, la empresa Hewlett Packard se comprometió a retirar algunos compuestos tóxicos de sus productos.
México
es el segundo mercado latinoamericano en tecnología de información,
después de Brasil. En el año 2002, el líder en venta de computadoras
fue Hewlett Packard, con el 21 por ciento del mercado, seguido por
Mexmal con un 12 por ciento e IBM con un 8 por ciento. Otras firmas
multinacionales de computadoras que figuran en el mercado mexicano son
Samsung, Acer, Lanix y Dell. (
Para conocer la ubicación de estas empresas, haga click aquí.)
Por
ello, Greenpeace inició en México su campaña contra la basura
electrónica participando en una protesta simultánea que se llevó a cabo
ante instalaciones de Hewlett Packard en Suiza, en China y en México.
Eligió la planta de HP ubicada en Guadalajara porque esta ciudad
destaca como centro maquilador de electrónicos. Ahí se encuentran las
principales empresas de computadoras y sus proveedores, que en conjunto
emplean a cerca de 50 mil trabajadores. Es por ello que a esta ciudad
se le conoce como el Silicon Valley mexicano. Ahí, Greenpeace denunció
que la tecnología de Hewlett Packard es altamente tóxica e hizo un
llamado a todas las empresas de electrónicos para que eliminen las
sustancias tóxicas de sus productos.
En particular, se está
solicitando que eliminen los metales pesados, los retardantes de flama
bromados y el plástico PVC de sus productos, es decir, que adopten a
escala mundial el marco regulatorio europeo de la Directiva de
Restricción de Sustancias Peligrosas (ROHS, por su sigla en inglés),
que obliga a que los productos eléctricos y electrónicos que ingresen a
ese mercado, a partir del 1 de julio del 2006, no contengan cromo,
cadmio, plomo, mercurio ni dos retardantes de flama.
Activistas de Greenpeace presentaron una ola de desechos tóxicos electrónicos en una exposición internacional de productos de alta tecnología, realizada en China.
Como
resultado de este llamado, las empresas Samsung y Sony se han
comprometido a eliminar el peligroso retardante de flama bromado y el
plástico PVC de algunos de sus productos. Sony Ericsson fue más lejos,
pues se comprometió a eliminar estos compuestos de todos sus productos
para finales del 2005. Nokia, por su parte, se ha comprometido a hacer
lo mismo para finales del 2006. Y en febrero del 2006, en su reporte anual ciudadano, Hewlett Packard asumió el compromiso de retirar gradualmente esos tóxicos de sus productos.
En
contraste, las empresas Apple, Dell, Fujitsu-Siemens, IBM, LG,
Motorola, Panasonic y Toshiba se han rehusado a comprometerse con el
medio ambiente.
Greenpeace exige que la industria electrónica sea limpia y elimine estos químicos peligrosos de sus productos.
(Para mayor información vea el informe:
El lado oscuro de la industria electrónica.)