Estás aquí:
Reuters, AFP y AP
Publicado en El Excelsior
8 de octubre de 2009
Estocolmo.— El presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, exigió ayer en Estocolmo, al término de una cumbre con la UE, que los países ricos, grandes emisores de dióxido de carbono, como Estados Unidos, asuman el peso de la lucha contra el cambio climático.
“Cada país debería asumir su responsabilidad por el daño que está causando (al planeta)”, aseguró Lula en rueda de prensa al finalizar la cumbre centrada en el cambio climático, a dos meses de la conferencia de Copenhague llamada a dar a luz a un ambicioso acuerdo.
“Mi creencia es que cada país debe ir a Copenhague diciendo hasta qué punto es responsable” del calentamiento global, explicó el mandatario, proponiendo un mapa mundial que determine cuánto emite cada país, desde el más pequeño país africano hasta Estados Unidos”.
“Cuando sepamos cuánto emite un país de la talla de Estados Unidos o China, entonces sabremos qué papel deben desempeñar” en la lucha contra el cambio climático, aseguró, flanqueado por el primer ministro sueco y presidente de turno de la UE, Fredrik Reinfeldt, y el jefe de la Comisión Europea, José Manuel Barroso.
“Si el presidente estadunidense, Barack Obama, puede convencer al Congreso, entonces empezaremos a solventar el problema”, añadió.
El senado estadunidense acaba de iniciar el debate sobre un proyecto de ley de los demócratas que fija como objetivo la reducción del 20 por ciento de emisiones de gases de efecto invernadero de aquí a 2020 en relación a los niveles de 2005.
El objetivo dista empero del compromiso asumido ya por los europeos, puesto que su año de referencia fue establecido en 1990, por lo que el esfuerzo es netamente superior.
Durante la cumbre, la UE y Brasil prometieron trabajar juntos para llegar a un compromiso sustancial en la conferencia en la capital danesa, pero no lograron acercar las posiciones entre países ricos y emergentes, divididos sobre cómo distribuir las responsabilidades.
El acuerdo que se alcance dentro de dos meses debe permitir limitar de dos grados centígrados el calentamiento planetario, lo que supone que las emisiones de gases de efecto invernadero deben dividirse por dos de aquí a 2050.
No obstante, la declaración conjunta adoptada por Brasil y la UE no hace ninguna referencia a metas precisas, limitándose a subrayar que el pico de emisiones de CO2 debería empezar a disminuir “lo antes posible” y que los plazos deberían ser “mayores” para los países en desarrollo.
En un nuevo intento de limar las diferencias antes de la conferencia de Copenhague, del 7 al 18 de diciembre, la UE y Brasil acordaron celebrar una reunión “de alto nivel” en las próximas semanas.
El primer ministro sueco, Fredrik Reinfeldt, organiza el evento como presidente de turno del Consejo de la UE, en el que destaca la presencia del jefe de Estado brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, y del presidente de la Comisión Europea (CE), el portugués José Manuel Durao Barroso.
Al término de la cumbre, Brasil y Suecia -que ya son socios estratégicos- firmarán unos acuerdos bilaterales sobre consulta política y cooperación en tecnología e innovación, y adoptarán un plan de acción.
La crisis, oportunidad para salvar al planeta
La crisis económica, que provocó una caída de las emisiones mundiales de CO2 sin precedentes en 40 años, es una oportunidad para el clima, siempre que sea aprovechada rápidamente y que a finales de año se logre en Copenhague un acuerdo ambicioso contra el calentamiento global.
Según un estudio de la Agencia Internacional de Energía (AIE) hecho público ayer en Bangkok, las emisiones mundiales de CO2 vinculadas a las energías fósiles, una de las principales causas del calentamiento climático, podrían caer 3% en 2009.
Esta disminución, que se debe esencialmente a la caída de la producción industrial, sinónimo de un menor consumo de petróleo, de gas y de carbón, contrasta con la evolución de las emisiones cuyo promedio hasta ahora era de +3% anual.
Esta cifra representa una ocasión única para situarse en una trayectoria que permitiría limitar el calentamiento del planeta a dos grados, explica el economista jefe de la AIE, Fatih Birol.
Pero habrá que actuar muy rápido para reorientar las inversiones en la buena dirección, advirtió durante una conferencia de prensa al margen de las negociaciones sobre el clima auspiciadas por la ONU.
En una reunión con la UE el mandatario brasileño dijo que naciones como China y EU deben responder por el daño ocasionado.