Ante el desastre en el río Coatzacoalcos, Pemex intenta nuevamente aplicar un maquillaje verde.
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Coatzacoalcos, Minatitlán, Agua Dulce y Nanchital presentan altas concentraciones de metales pesados, dioxinas, contaminantes volátiles en agua, suelo, polvo y sedimentos, reveló el Instituto Nacional de Salud Pública, tras presentar los resultados de la evaluación de riesgos por exposición a hidrocarburos en la zona sur. Aunque el estudio se deriva del derrame de hidrocarburo ocurrido en el 2004, integrantes del instituto mencionado estiman que los responsables de la contaminación sean Petróleos Mexicanos o las diversas industrias del corredor industrial de Coatzacoalcos. (Diario del Istmo, 9 mayo 2007)
COMENTARIO:
El gobierno de Veracruz, anunció hace más de un año que realizaría y presentaría un estudio epidemiológico sobre daños causados a la población la exposición a tóxicos derivada de las emisiones de la industria petrolera y petroquímica en la zona sur del estado de Veracruz, a raíz del derrame de petróleo ocurrido en diciembre del 2004 en Nanchital. El 9 de mayo presentó el Instituto Nacional de Salud Pública (INSP), sin anuncio previo, los resultados de dicha investigación.
Los resultados de la investigación muestran la falta de interés de las autoridades de salud del estado de Veracruz a realizar estudios que brinden información contundente sobre el tipo y concentraciones de sustancias peligrosas que contaminan y dañan la salud de los habitantes. Es prioritario que se identifiquen las fuentes contaminantes y se reduzcan para comenzar a atender el problema.
Greenpeace señala que la información hecha pública fue sumamente limitada ya que no identificó las
fuentes de contaminación ni efectos a la salud de las poblaciones estudiadas; sólo informaron sobre la toma demuestras de lodos y agua encontrando contaminación por bacterias coliformes (norma rebasada por la presencia de dichas bacterias); metales pesados como plomo; plaguicidas; presencia de contaminantes orgánicos volátiles como benceno, tolueno y xileno, pero sin revelar sus niveles de concentración. Tampoco hubo identificación de fuentes responsables de la contaminación pero si descartaron a Pemex de ser la fuente contaminante.
“El hecho de que un estudio de salud y contaminación ambiental no identifique la fuente generadora de la emisión de tóxicos, de los responsables del daño ambiental, jamás se podrá diseñar una estrategia que disminuya drásticamente la emisión de tóxicos y de la misma manera el impacto al ambiente y los riesgos en la salud”, declaró Marisa Jacott, coordinadora de la campaña de Tóxicos de Greenpeace México.
Greenpeace exige a las autoridades de salud del Estado de Veracruz de seguimiento a las 100 mujeres y niños que formaron parte de este estudio que monitoreo presencia de plomo en la sangre en Coatzacoalcos, Nanchital, Mundo Nuevo y Allende ya que señalar que el 100% de la población muestreada está por arriba de los 5 microgramos por decilitro de sangre es preocupante. También se habló de presencia de dioxinas sin señalar mas datos.
Organizaciones como APETAC, Global Community Monitor, Universidad de York en Canadá, Greenpeace y Desarrollo y Sociedad, han estado denunciando los altos niveles de contaminación en la zona donde nuestros últimos resultados de muestreo atmosférico, arrojaron altas concentraciones de sustancias tóxicas como estireno, disulfuro de carbono, y benceno 130 veces más elevado que el nivel máximo de contaminación aprobado por la EPA.
Por último Greenpeace quiere señalar que sigue de cerca la contaminación en el estado de Veracruz, principalmente por la actividad petrolera y petroquímica y hace un llamado a las autoridades ambientales y de salud a que verdaderamente tomen cartas en el asunto y reduzcan drásticamente los niveles de exposición a químicos tóxicos y situaciones de riesgo en Veracruz.
Marisa Jacott, coordinadora de la campaña de Tóxicos en Greenpeace México