Conoce nuestra historia

En la década de los setenta el espíritu activista y los movimientos estudiantiles estaban presentes y más vivos que nunca, la gente se cuestionaba y, sobre todo, quería respuestas. Había la creencia firme de que otro mundo era posible.

Transcurría el año de 1969 y Estados Unidos llevaba a cabo pruebas nucleares en la isla de Amchitka, en Canadá, y dos estadounidenses pacifistas, Irving y Dorothy Stowe, junto con sus hijos Robert y Barbara abandonaron su país, a fin de no participar en la guerra de Vietnam, y fundaron en Canadá su nuevo hogar el cual se convirtió en un centro de acción para protestar contra las pruebas nucleares estadounidenses.

Tripulación del Phyllis Cormack, posando para la cámara con el logo de Greenpeace detrás, antes de partir a la Isla de Amchitka para realizar una protesta pacífica contra las pruebas nucleares estadounidenses. © Greenpeace / Robert Keziere

Un par de amigos de la familia, Marie y Jim Bohlen, tuvo la idea de dirigirse en una embarcación hacia la zona de pruebas. Ahí se sembraría la primera semilla que más tarde daría origen a Greenpeace. Dos periodistas Bob Hunter y Ben Metcalfe se sumaron a este viaje. El pequeño grupo comenzó a recibir adeptos: todos inspirados, todos soñadores, todos trabajando por un mismo fin en común. Bill Darnell, de 22 años de edad, organizó una “caravana ecológica” e inspiró el nombre que ha permanecido durante cuatro décadas: después de la reunión, cuando Irving Stowe dijo “paz”, Darnell respondió: “Que sea una paz verde" (green peace) y entonces, sin saberlo, habían dado origen al nombre y a la organización más famosa y audaz del mundo.

Desde entonces, Greenpeace adoptó la fuerza e iniciativa de los jóvenes y, pensando en el futuro de las nuevas generaciones, ha venido trabajando no sólo por ellos, sino con ellos.

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