A menudo el mundo se refiere a China como la fábrica del mundo; en China se produce más de la mitad de los ordenadores y teléfonos móviles de todo el mundo. Viviendo en China y trabajando para Greenpeace he visto en primera línea los efectos destructivos que esta industria puede tener en nuestro frágil medio ambiente. También sé que las medidas adoptadas por las principales marcas mundiales, como Apple, potencialmente pueden tener un gran impacto sobre los proveedores en mi país de origen.

Apple anunció recientemente un nuevo compromiso para hacer frente a las sustancias químicas peligrosas en su cadena de suministro de fabricación. Esto incluyó una prohibición de dos sustancias químicas peligrosas - benceno y n-hexano – que se utilizan normalmente en los productos de limpieza. Esta noticia llega después de años de presión pública.
    
En 2009, Greenpeace China dio a conocer la investigación "La Perla envenenada” sobre las fábricas de electrónicos ubicadas en el delta del río Perla. Dicha investigación reveló que se encontraron tres  instalaciones para hacer placas de circuito impreso que descargaban una serie de contaminantes orgánicos en el río, incluyendo retardantes de llama bromados.

Greenpeace no está solo en sus llamadas a cambiar la industria. Green América y China Labor Watch (organizaciones no gubernamentales que trabajan por el desarrollo verde y la justicia laboral respectivamente), pidieron a Apple responder a las preocupaciones de los trabajadores acerca de la seguridad en su cadena de suministro de productos.

Además, desde 2008, una coalición de 40 organizaciones no gubernamentales chinas, incluyendo IPE (Instituto de Asuntos Públicos y Ambientales) lanzó la Elección Alianza Verde (GCA). Este proyecto tiene como objetivo frenar la contaminación ambiental en los centros de fabricación de China tratando de hacer que los sistemas de gestión de la cadena de suministro se transparente.

Ahora, por primera vez, Apple también hizo pública una lista de sustancias restringidas para sus proveedores - que representa un paso importante para aumentar la transparencia y la rendición de cuentas de la empresa. Si bien Apple podría no ser la primera compañía en lanzar una lista como esta, si es una de las más grandes en hacerlo, y este movimiento se espera que sea un ejemplo a seguir por otros. Esa lista anima a las empresas a acelerar la reducción y eliminación de sustancias peligrosas, especialmente en los países del hemisferio sur, como China, donde las regulaciones tienden a no ser tan estrictas como en Europa o América del Norte.

Mientras que Apple y otras compañías están haciendo progresos en el camino hacia la eliminación de sustancias peligrosas de nuestros teléfonos móviles, ordenadores portátiles y otros productos electrónicos, decenas de miles de productos químicos siguen siendo utilizados en su fabricación. Muchas de estas sustancias son perjudiciales para la salud humana y el medio ambiente.

Los recientes compromisos de Apple muestran que las empresas escuchan cuando la gente exige el cambio. También muestra que pueden y deben ser responsables de la investigación de sus propias cadenas de suministro y revelar los resultados a sus clientes. La transparencia es el primer paso en el camino a librar de sustancias peligrosas a nuestros móviles, ordenadores, tabletas y demás dispositivos electrónicos. Las empresas globales tienen la responsabilidad de proteger nuestra salud y nuestro medio ambiente, tanto dentro como fuera de la línea de la cerca de las fábricas.