Hoy, 29 de septiembre, celebramos la existencia del maíz, sin duda uno de los elementos más importantes de la cultura y tradición de los pueblos de México, pero quizá en los ambitos urbanos el menos reconocido.

En esta primera ocasión que conmemoramos el Día nacional del maíz en Jalisco, elegimos Zapopan, ya que no hace mucho este municipio era uno de los mayores productores de maíz en el país. Además en sus emblemáticos arcos, acceso al centro histórico, existe una escultura que representa la diosa del maíz. Venerada por los pueblos indígenas como "La bondadosa madre que sustenta la vida, la que mitiga el hambre y ocupa en labores a los hombres y mujeres que en él viven".

Jalisco, como muchos otros estados del país, es centro de origen de esta maravillosa planta que a lo largo de muchos siglos ha sido domesticada y adaptada, de forma natural, para producir su preciado fruto en las diferentes condiciones climáticas y geográficas que caracterizan estas tierras tan variadas. Los maices perenes, nativos de la Sierra de Manantlán -al sur del Estado-, son sin duda parte importante de la materia prima que sirvió para desarrollar el maná de muchos pueblos americanos.

Lamentablemente, hoy nuestro alimento, tradiciones y cultura, siempre amalgamadas al maíz, están en riesgo de desaparecer ante la avaricia de los necios que sólo piensan en el bienestar propio, que ignoran a los demás y desestiman las consecuencias. Maíces manoseados de ambición, contaminan en sus más ínfimas entrañas al más maravilloso ser vegetal de nuestro querido México, legado generoso de nuestros ancestros.

Defendámoslo y celebrémoslo como se merece.

Víctor Busteros, coordinador del grupo local Guadalajara