Owen Paterson, secretario del medio ambiente del Reino Unido, y el genetista molecular botánico Huw Jones,

Inspeccionaron una plantación de OGMs durante una visita, el pasado miércoles, a la estación de experimentación agrícola, Rothamsted en Harpenden, Hertfordshire. Fotografía de: Dominic Lipinski / PA

 

Tomando en cuenta que la política del gobierno británico para proteger el ambiente consiste en vender bosques, sacrificar tejones y disminuir la protección ambiental; el marcado apoyo a la modificación genética es un tanto predecible pero no por ello, menos desalentador.  

Algunos de mis colegas aún creen que tomando el punto de vista que sostiene acerca del cambio climático, el secretario del medio ambiente del Reino Unido, Owen Paterson, tiene la capacidad de disertar con cualquiera acerca de temas científicos pero, alguien como yo, que ha nacido y crecido en África, percibo un particular interés en su tentativa de mostrar a los Organismos Genéticamente Modificados (OGM) como la solución al hambre mundial.

Casi todos los OGM en realidad son siembras comerciales que requieren una gran cantidad de químicos, corporaciones de los Estados Unidos presionan a los gobiernos africanos constantemente pues, África y Asia son las únicas esperanzas de expansión para la industria de los OGM.

El hambre mundial es un problema complejo y es una cuestión de economía y de política global, así como de la misma agricultura. Se produce suficiente comida para alimentar a todos y ésta no se distribuye equitativamente (en el Reino Unido medio millón de personas reciben cupones de comida). Sin embargo, los avances en biotecnología que nos ayudan a producir más, son bienvenidos en un mundo con un clima cada vez mas inestable y una población cada vez mas numerosa.

Técnicas sofisticadas de cultivo han producido papas resistentes a las plagas, cosechas enriquecidas con nutrientes, un tipo de arroz; el arroz-scuba que es resistente a las inundaciones, puede sobrevivir más dos semanas bajo el agua y una variedad de maíz resistente a la sequía que incrementa la producción hasta en un 30 por ciento. Estas siembras se utilizan actualmente con éxito por miles de agricultores en África y ninguna de estas semillas han sido modificadas genéticamente; fueron producidas utilizando el método de crianza asistida por marcador, secuenciación de genoma y métodos de cruza tradicional e injertos, junto con un entendimiento riguroso de la biología de siembra y funcionan.

Aún con lo anterior, necesitamos reformas respecto a la propiedad de la tierra y al comercio, si es que queremos un beneficio general. En mi país, bajo el acta de Tierras Nativas de 1913, la mayoría negra de sudafricana fue excluida de la repartición de las tierras a favor de una minoría blanca. Esta acta destruyó las prácticas tradicionales de agricultura. Y un siglo más tarde, la distribución inequitativa de tierras en Sudáfrica sigue siendo un problema político de grandes dimensiones.

Este es un patrón que se ha repetido en todo África, y es un dilema cuya gravedad aumenta junto con la apropiación de tierras por parte de empresas extranjeras. Me temo que las corporaciones que producen los OGM y Owen Paterson, están utilizando la excusa de “alimentar al mundo” como un caballo de Troya para una nueva forma de colonialismo.

Owen Paterson repite las declaraciones de la industria agroquímica que aseguran que la siguiente generación de siembras génicamente modificadas salvarán al planeta y alimentarán al mundo pero, lo que en realidad nos dan son promesas vacías, escándalos de contaminación y la apropiación de nuestros alimentos por parte de las corporaciones.

Después de 15 años de desarrollo, la siembra estrella de la industria agroquímica sigue siendo el arroz dorado. Los que lo han desarrollado dicen que estará listo para su cultivo en un par de años más. Mientras tanto, Paterson maneja el discurso que acusa a las personas que se oponen a los OGM como responsables de que niños se queden ciegos.

En la práctica, una de las soluciones que está salvando la vida de millones de niños es añadir suplementos de vitamina A en su dieta un par de veces al año. De acuerdo a la Organización Mundial de la Salud, éste es uno de los programas de salud preventiva de mayor éxito. Pero, lo que salvará el futuro de nuestros niños no es un remiendo técnico que se ocupe solo de la vitamina A sino, una dieta balanceada y saludable que les proporcione las vitaminas que necesitan a partir de los alimentos que comen. ¿Es esto pedir demasiado?

Si el gobierno del Reino Unido realmente quiere adoptar el slogan “alimentemos al mundo y salvemos el planeta”, como objetivo político, más que promocionar una agenda corporativa debe apoyar las soluciones agrícolas-ecológicas que ofrece La Evaluación Internacional de las Ciencias y Tecnologías Agrícolas para el Desarrollo (IAASTD, por sus siglas en inglés)  de la Organización de las Naciones Unidas y el grupo parlamentario de agroecología del Reino Unido.

Los gobiernos alrededor del mundo pueden llevarnos un modelo agrícola flexible y ecológico si se priorizan los recursos y el conocimiento de los agricultores orgánicos a pequeña escala. Debemos apoyar los sistemas que pueden mitigar el cambio climático. Y finalmente tenemos que reconocer que los principios de soberanía alimentaria y el derecho a los alimentos están relacionados.