El pasado 5 de enero una noticia generó confusión entre quienes conocen el trabajo de Greenpeace.

En el diario AM de León, Guanajuato, apareció un desplegado firmado por la Asociación de Industriales de la Curtiduría (Adicur) con el mensaje: “Greenpeace felicita a Adicur por contribuir con su proyecto ecológico a tener un mundo mejor y ser un socio más”. El desplegado lo firman José Rodolfo Rodríguez, presidente y Fernando Pérez Robles, secretario.


¿En serio? ¿Sin pedirnos permiso Adicur usó nuestro nombre? ¿Por qué?

Bastó googlear un poco para encontrar que Adicur tiene un conflicto de hace ya varios meses con el Sistema de Agua Potable y Alcantarillado de León (Sapal), dependencia que le ha exigido a varias empresas curtidoras de la región cambiar sus procesos de vertidos.

Adicur hizo el desplegado para aparentar ante la opinión pública que Greenpeace avalaba las supuestas pruebas CRETIB que la Asociación realiza desde 2001 y por lo tanto su proyecto ecológico. Sin embargo, no nos quedamos de brazos cruzados y le exigimos que no use nuestro nombre y logotipo. (Carta 1)

Ante su negativa emitimos una segunda comunicación el día de ayer, en la que detallamos que con estos actos se violan los artículos 213 y subsiguientes de la Ley de la Propiedad Industrial, lo que conlleva una infracción administrativa y la posible comisión de un delito). (Carta 2)

Adicur asegura que por ser socio de Greenpeace tiene derecho de usar nuestro nombre. ¿En qué ampara su dicho? En que Adicur hizo dos donaciones por medio de nuestra página web - una en diciembre de 2013 y enero de 2014, cada una por $110 pesos- sin darle importancia a nuestro aviso de privacidad y al hecho de que la donación implica apoyar las causas de Greenpeace para defender el medio ambiente y no otros usos particulares que pretenda el donante. Por ello, el pasado martes Greenpeace les reembolsó el dinero.


No queremos que Adicur, ostentándose como socio, pretenda presionarnos para resolver su conflicto con el gobierno de León, Guanajuato.

Finalmente, Adicur actuó en desconocimiento de que Greenpeace tiene desde 2011 una campaña en México y otras partes del mundo, Detox, en la que exige a la industria el cambio de sus procesos industriales para evitar el vertido de cientos de sustancias tóxicas en los ríos y cuencas, ya que la contaminación tóxica del agua genera graves daños a la salud y la biodiversidad de diversos afluentes y compromete el abasto de agua para consumo humano.