Proyecto Aurora

Estoy aquí arriba en la cima del mundo, a 89.7 grados de latitud norte. Estamos a 31 grados bajo cero esta mañana y mis dedos están congelados pero mi sangre está hirviendo.

Como ladrones en la noche, el Consejo Ártico ha entrado sin ser visto y se ha marchado. Estoy tan descorazonado y decepcionado que después de negociar con Gustaf Lind y el Consejo Ártico de buena fe para encontrarnos en el mismísimo lugar que tratamos de proteger, nos despertamos para enterarnos que ellos han entrado furtivamente y se han largado del Polo Norte bajo el manto de la noche.

Ellos literalmente volaron sobre nosotros mientras dormíamos y se fueron sin decir una palabra.

Después de la junta con Artur Chilingarov, antier, tratando de averiguar cómo hacer que los jóvenes se interesen en los problemas del Ártico, Gustaf Lind ahora los desaira.

Gustaf también me dijo ayer que el servicio de seguridad ruso interfería con nuestra junta. Tal vez sea cierto, no lo sé. Pero Gustaf Lind es el presidente del Consejo Ártico – él podría haber hecho que sucediera. En cambio, él bien dejó a los rusos que dictaran la agenda o simplemente tenía miedo de encontrarse con nosotros. Esto es muy doloroso para todos nosotros y el Consejo Ártico debería sentirse avergonzado.

Los países miembros del Consejo Ártico llevan el acaparamiento de recursos en el norte congelado, sacando provecho de una crisis que ellos mismos crearon para perforar por más petróleo, el mismo que causó la crisis. Y en medio de esta carrea loca, ellos tenían la oportunidad de hacer una pausa, de encontrarse con nosotros en este lugar tranquilo y calmo y escuchar las voces de los jóvenes que se interesan por el Ártico y que quieren ver esta área preciosa no explotada sino protegida.    

Hemos luchado para que el Polo los conociera y comunicar este mensaje de parte de millones de personas, yendo contra una deriva fuerte del sur que nos tiene encerrados en esta caminadora ártica. Saber que ellos vinieron y salieron sobre nuestras cabezas con nosotros abajo es decepcionante.

Pero nosotros todavía estamos determinados a cumplir con nuestra promesa. Sus mensajes de apoyo nos impulsan y nos mantienen fuertes. Cuando miren hacia el norte, piensen en nosotros – piensen en los vientos del norte y mándennos sus mejores pensamientos. Seguiremos luchando.  

Josefina Skerk es estudiante de derecho en la Universidad de Umeå y miembro del Parlamento Sami de Suecia. Ella es parte del equipo Aurora, un equipo para dejar las más de 2.7 millones de firmas en el Polo Norte.