"Lo importante en la vida no es el mero hecho de que la hemos vivido. Consiste en la diferencia que hemos hecho en la vida de los demás lo que determinará el significado de la vida que tenemos"
-Discurso de Nelson Mandela en el 90 aniversario de la celebración de Walter Sisulu, en el Salón Walter Sisulu, Randburg, Johanesburgo, Sudáfrica, 18 de mayo de 2002.

En realidad Nelson Mandela nunca fue un prisionero, todo el tiempo fue libre, y a partir de hoy, lo será por siempre. Como sudafricano, como un camarada en la lucha para liberar a mi país natal de la maldad del Apartheid y también como ciudadano del mundo, mi corazón tiene un gran pesar. La pérdida era esperada, pero aún así es muy difícil de soportar.

El mundo ha perdido a un verdadero líder, a un padre y a una inspiración. Decir que tuvo una vida llena de significado apenas le hace justicia y por fortuna no se quedará ahí, nos deja un profundo legado de esperanza, en un mundo aún sacudido por la injusticia y la iniquidad. Su inspiración vivirá en mi corazón y en el de todas las personas del mundo.

En estos momentos difíciles mis pensamientos y oraciones están con su familia y amigos. El mundo ha suspirado colectivamente y está de luto. Es un momento de reflexión y de tranquila contemplación de una vida bien vivida, de un hombre profundamente querido.

Tenía 15 años la primera vez que escuché el nombre de Mandela, o Madiba, como se le conoce con cariño en África. Durante el Apartheid fue el enemigo número uno de Sudáfrica. Envuelto en el secreto, el mito y el rumor, los medios de comunicación lo llamaban "El Pimpernel negro". Podía eludir a la policía utilizando varios disfraces –uno de sus favoritos era el de chofer- hasta que la CIA, coludida con el régimen del Apartheid logró detenerlo. En Durban, donde nací y crecí, y en todo África, él era un héroe. Hoy es un héroe del mundo.

"La educación es el arma más poderosa que puedes usar para cambiar el mundo", dijo en la Universidad de Witwatersrand en 2003.

Recordando cómo dio forma a mi joven vida como activista, durante el régimen del Apartheid primero estuve al frente en las protestas contra la iniquidad en la educación –combatí el aparheid de educación- Recuerdo cuando mis amigos y yo escuchamos por primera vez la campaña "Liberen a Mandela". Madiba, como le decimos con cariño, era censurado por los medios de comunicación. Era un reflejo del miedo oficial que el estado tenía ante sus ideas. Desde entonces Madiba se convirtió en una fuente de inspiración para mí, y cuando él dijo "la lucha es mi vida", me di cuenta qué tan poderosas y ciertas eran sus palabras. Esas palabras inspiraron a muchos de mis compañeros activistas para combatir la brutalidad del régimen del apartheid. Para mí, como para muchos de mis ex camaradas, también se convirtió en mi vida, una vida alegre, pero también una vida dura.

Tuve el privilegio de encontrarme con Madiba muchas veces. Gracias a ello me considero extremadamente afortunado. Primero lo conocí a finales de mis 20, en 1993. Ayudaba con la realización del plan de comunicación del Congreso Africano Nacional. Para alguien que difícilmente se queda sin palabras lo que ocurrió fue impresionante, me quedé callado, fui humillado, apenas pude pronunciar una palabra cuando Madiba estrechó mi mano: "Es un honor Madiba", y no pude decir nada más. Tenía una presencia enorme pero también se mantenía simple, sin ser pretencioso. Luego del desayuno preguntó al gerente del hotel donde nos reuníamos si podía agradecer a los trabajadores que nos prepararon la comida. Fue hasta la cocina y agradeció a cada uno de ellos. Lo seguí y vi cómo estrechó las manos de cada uno de ellos, un simple y honesto gesto de aprecio que significó tanto para todos.

En 1995 me encontré nuevamente con él cuando encabezaba la Campaña de Alfabetización de Adultos en Sudáfrica. En el Día de Alfabetización Internacional llevé a un par de niños y adultos a conocer a Madiba al Parlamento. Estaban tan emocionados de tener una foto con él, esa imagen se convirtió en el poster para promover la educación adulta básica. Todos estaban muy ansiosos, ¡me preguntaban qué se suponía debían decir y cómo debían dirigirse al Presidente! Habían preparado frases para agradecerle el tiempo para vernos. Sin embargo, cuando Madiba apareció desde su gabinete de reuniones dio la vuelta a la mesa. Caminó y agradeció a todos por tomarse el tiempo para verlo. "Sé que están muy ocupados y les agradezco por tomarse un tiempo para mí", dijo. En ese momento rompió el hielo, era solo un ser humano, una persona como ellos, y todos se relajaron.

Era más grande que la vida y nunca perdió su sentido de la humanidad y de lo "ordinario". Su tenacidad, su resolución y su voluntad para perdonar eran sobrehumanas y me dieron la fortaleza y la enseñanza de importantes lecciones sobre la determinación y perseverancia.
Madiba dijo una vez que la lucha por la justicia no es un concurso de popularidad. La verdad no siempre es popular y su ejemplo me ayudó, junto a miles de personas más, a ser más resistente. Madiba creía que la injusticia continuaría hasta que los hombres y mujeres decentes dijeran "suficiente es suficiente y no más".
Declaró: "He peleado contra la dominación blanca y he peleado contra la dominación negra. He acariciado el ideal de una libre y democrática sociedad en la que todas las personas vivirán juntas en armonía con las mismas oportunidades. Es un ideal por el que espero vivir y ver realizado, pero Señor, si tiene que ser, también es un ideal por el que estoy preparado para morir". Posicionamiento de su defensa durante el juicio de Rivonia, en 1964.

Hoy habrá un poco más de colores y de alegría en el cielo, él estará ahí, aun ardiendo en la pasión y sabiduría que fue forjó en el horno de la injusticia y la adversidad, envuelto en la victoria. Nos mirará desde arriba, gente por todas partes dispuesta a seguir adelante, sabiendo que lo imposible es posible si somos fieles a nosotros mismos.

¡Descansa en paz Madiba, con nuestra interminable gratitud, tienes más de lo ganado!

Hamba Kahle (Ve con bien / Descansa en paz), Madiba. Ngiyabonga kakhulu (muchas gracias).