El creciente movimiento de los indignados -y en especial la ocupación de Wall Street- es símbolo y síntoma al mismo tiempo de algo que lleva ahí ya mucho tiempo. Que la indignación haya tomado las calles y se esté esparciendo por el mundo no es casualidad. La injusticia y la desigualdad están presentes en todas las latitudes y hace mucho tiempo que ya era necesario alzar la voz contra ellas.

La razón de este movimiento y de que Greenpeace comparta plenamente esta indignación es muy sencilla: en todo el mundo, los ciudadanos y ciudadanas estamos cansados de que las ganancias estén antes que las personas y el planeta.

Greenpeace, al igual que millones de personas en todo el mundo, está cansada de que los intereses de las corporaciones contaminantes dicten las políticas a los gobiernos, sin importar las consecuencias para los que tienen que vivir con ellas. Estamos cansados de las corporaciones que controlan la calidad del aire, el acceso a la comida y la disponibilidad de energía limpia y segura, de los intereses comerciales que impulsan la deforestación; de las grandes flotas pesqueras industriales que están vaciando nuestros océanos a una velocidad aterradora; de la industria biotecnológica que busca contaminar el maíz y dominar la agricultura del mundo a fin de controlar  el acceso a los productos básicos; de las empresas químicas que están contaminando nuestros ríos, nuestro aire, nuestros bienes y nuestra salud y la de nuestros hijos.

Como organización y a nivel personal, en Greenpeace compartimos la creciente demanda de cambios. El actual paradigma no sólo es injusto para la gente, sino que además propicia la destrucción de los recursos naturales, con lo que pone en riesgo la viabilidad de la vida. La lógica de ganancias e intereses privados por encima de la gente y del bienestar común está arrasando con todo.

En México compartimos plenamente las razones de la indignación. ¿Cómo podríamos ser ajenos a este movimiento si estamos en plena recesión económica, sin futuro para nuestros jóvenes, con miles de personas migrando porque no pueden subsistir, con un desempleo creciente y cada vez más personas en condiciones de pobreza? Las estadísticas del Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval) revelan el número de personas en situación de pobreza en México subió de 48.8 millones a 52 millones entre 2008 y 2010, lo que significa que el 46.2 por ciento  de la población se encuentra en esa situación; 11.7 millones de personas están en pobreza extrema y 28 millones de personas tienen un limitado acceso a la alimentación.

Y a la par que la creciente desigualdad, hoy enfrentamos otra gran amenaza: el cambio climático y sus consecuencias. Y la razón de fondo de este desafío es la misma: la complicidad y corrupción de nuestras autoridades, que se someten a las corporaciones para las que sigue siendo un gran negocio la quema de combustiblés fósiles.

Kumi Naidoo, director de Greenpeace Internacional, señaló:

“Compartimos la aspiración a un mundo mejor y más libre que hoy expresan los indignados que ocupan Wall Street y otros lugares del mundo. Compartimos su lucha no-violenta como forma de en desobediencia civil. Nuestro camión solar, el 'Rolling Sunlight', está proporcionando energía limpia al centro de medios del movimiento en Nueva York y les pedimos a todos los que no han participado que lo hagan ahora”.

“En solo unos meses veremos a gobiernos y corporaciones reunirse en mi ciudad natal de Durbán para, una vez más, el tema más urgente que enfrenta nuestra gente y planeta : el cambio climático. Pero el tiempo para el debate pasó hace mucho. Ahora es el momento de la acción. Acción a la escala como la que vimos este fin de semana  a través de cientos de ciudades alrededor del mundo – de Sidney a Nueva Delhi, a Río de Janeiro, a Nueva York”.

Greenpeace no es ajena a ocupaciones pacíficas – ¡algunos dicen que hemos hecho un hábito de ello! Por lo que no debe de ser sorpresa que compartamos los ideales de los indignados y del movimiento de ocupación. Esto es sólo el comienzo de un movimiento masivo por el cambio y estamos con ellos hombro con hombro en su esfuerzo pacífico.

Como todos los movimientos, tomará tiempo que los ideales se transformen en demandas concretas de cambios en los que todos estemos de acuerdo y la mayoría sea beneficiada, pero los alentamos a pararse firmes y continuar en su camino. El diálogo público pacifico, no-violento  que estamos viendo en los eventos de ocupación alrededor del mundo es una parte vital de una democracia saludable”.

Nos levantamos – como individuos y como organización – con ocupadores indignados de todos los senderos de la vida quienes se levantan de manera pacífica por un futuro justo, democrático, verde y pacífico.

Los indignados están haciendo un gran servicio a nuestra sociedad. Están alimentando un diálogo muy necesario, es urgente darle a los capitanes de la industria y los políticos un fuete llamado de atención. Mejor aún, tal vez se están plantando las semillas que ver las necesidades del planeta y su gente tienen prioridad sobre los deseos y la codicia de unos pocos poderosos.

No hay tiempo para la indiferencia. Por nuestro futuro, los invito a que actuemos hoy.

Patricia Arendar, directora ejecutiva Greenpeace México