Vivir aunque sea por dos días la experiencia de viajar y dormir en el Rainbow Warrior ha sido una experiencia memorable. He vivido momentos que han marcado mi vida para siempre.

Greenpeace significa muchas cosas para mí: la lucha por conservar nuestro planeta, por protegerlo y mejorarlo, paciencia, tolerancia, respeto, compromiso, valentía, sacrificio, transparencia, fortaleza y, sobre todo, AMOR.

Amor por nosotros mismos y por el otro, amor por la naturaleza y todo lo que nos rodea. La vida a bordo es increíblemente cordial. Es el reflejo de mi utopía. Todo funciona. Es la comunidad perfecta, integrantes de muchos lugares del mundo componen la tripulación. Muchas culturas conviviendo en el mismo espacio, respetándose, cooperando unos con otros, poniendo lo mejor de sí mismos, teniendo un objetivo común. Disfrutando la vida desde otra perspectiva sin olvidar nunca los peligros que conlleva ser parte de esta organización. Teniendo siempre presentes a sus compañeros de ayer y de hoy. Los caídos, los arrestados, los amenazados. Se apoyan, se cuidan, se quieren, están el uno para el otro.

Son congruentes. Van por el mundo denunciando y alzando la voz sobre lo que podemos corregir como sociedad, lo que no debemos tolerar en este mundo y ellos son el mejor ejemplo, y son gente como tú y como yo. Debemos escucharlos y no sólo eso, tenemos la obligación de transmitir su mensaje y hacerlo propio. Uno de esos mensajes dice, por ejemplo, que no debemos permitir la entrada del maíz transgénico en nuestros hogares ni en nuestro país. En Mazatlán, más de 3,000 mil personas escucharon este mensaje, ayúdanos a difundirlo y cumplirlo. No por ellos, por nosotros mismos y nuestro planeta.

Esta experiencia me hizo reafirmar mis creencias y mis valores. Los hizo más fuertes y me lleno de energía nueva para seguir cambiando lo que estamos haciendo mal. Si esta armonía que se vive en el barco es posible, también es posible fuera de él. Está en cada uno de nosotros empezar a hacerlo. Yo ya empecé ¿y tú, te animas?



www.subetealbargo.org

*Gabriela de la Garza es actriz y activista de Greenpeace desde 2009