Esta mañana tuvimos una notable llamada desde Murmansk.

Era del equipo de abogados que representan a Greenpeace Internacional quienes nos avisaron que el Comité de Investigación ruso (IC) había decidido liberar al Arctic Sunrise, después de más de ocho meses de detención ilegal en ese remoto puerto.

El Arctic Sunrise fue incautado ilegalmente a punta de pistola y en aguas internacionales por comandos rusos en septiembre pasado, después de una protesta pacífica en plataforma petrolera Prirazlomnaya de la empresa rusa Gazprom y que amenazaba con iniciar la perforación en busca de crudo en el mar de Pechora. Los 28 activistas y dos periodistas independientes a bordo, mantuvieron detenidos durante tres meses y medio en la cárcel por cargos falsos de la piratería y luego por vandalismo, antes de que finalmente se les concediera la amnistía por parte del Parlamento ruso a finales de diciembre del año pasado.

El barco no obtuvo tal amnistía. En su lugar ha fue dejada sin atención ni cuidados a que se herrumbrara en una esquina del puerto, alejada de los ojos entrometidos.

Afortunadamente, su calvario pronto terminará. Nuestros abogados han firmado los papeles y oficialmente está en nuestras manos. Millones de personas en todo el mundo se pronunciaron contra el encarcelamiento ilegal de los 30 del Ártico y hoy el último miembro de este grupo está libre para venir a casa.

Nuestra primera prioridad es asegurarnos de que el Sunrise sea navegable. Más de ocho meses sin mantenimiento básico es mucho tiempo para un rompehielos, sin mencionar el tipo de cuidado y atención que habitualmente recibe de su tripulación.

Pero al igual que nuestra campaña para proteger el Ártico, te garantizo que el Arctic emergerá mejor, en óptimas condiciones y más fuerte.

En primer lugar, el Arctic Sunrise nunca debió ser detenido. No había absolutamente ninguna justificación para que fuera abordado, arraigado y mantenido durante tanto tiempo en Murmansk, más aun, el Tribunal Internacional del Derecho del Mar ordenó su libertad inmediata en noviembre de 2013.

Todo este asunto ha sido un descarado intento de intimidar a quienes creen que la perforación de petróleo en el Ártico es imprudente y peligrosa.

Gracias a todos aquellos que estuvieron con los 30 del Ártico y el Arctic Sunrise. Solo juntos podremos salvar el Ártico. Mientras el mundo se calienta y el hielo se derrite, esto está convirtiéndose rápidamente en una época para la batalla definitiva y estamos decididos a ganarla.

Ben Ayliffe es jefe de la campaña de petróleo en el Ártico en Greenpeace Reino Unido.