Hace unos días, este mismo espacio se publicó el blog titulado Frenar la producción de autos contaminantes para detener el cambio climático, en el cual se hacía referencia al estudio de Germany's Aerospace Centre, contratado por Greenpeace. Ante la pregunta ¿Qué tan pronto necesitamos parar la producción de vehículos que utilizan combustibles fósiles? Las y los  investigadores respondieron ¡Muy pronto!

Para responder a esa pregunta, investigadores alemanes elaboraron gráficos que muestran que podría pasar en la industria automotriz si no existen nuevas leyes que les obliguen a cambiar. Sus predicciones tienen en cuenta las preocupaciones del público sobre el impacto en la salud de los motores diesel, y consideran una disminución drástica en la venta de automóviles con motor diesel.

Luego, el equipo de investigación calculó un tope "presupuestal de carbono" a la industria del transporte así como una cantidad de CO2 que puede emitir, ello mantendría el calentamiento por debajo de un cierto umbral de temperatura.

Los investigadores descubrieron que sin leyes que obliguen el cambio, los vehículos eléctricos no se introducirán de manera rápida al mercado, por lo que la industria rebasará su tope de presupuesto de carbono.

Los dos siguientes gráficos resumen lo antes expuesto. El primero muestra las predicciones de los investigadores respecto a lo que sucederá en las próximas décadas, al menos para que se tomen medidas para su disminución. En el gráfico siguiente se muestra que en cuanto más rápido se reduzca la venta de motores diesel, gasolina e híbridos hay una mejor oportunidad de alcanzar el objetivo de 1.5 ° C.

Mirando el segundo gráfico se puede observar que la venta de vehículos nuevos de alta emisión, debe reducirse en 2028. En resumen, tenemos alrededor de una década para prohibir completamente la venta de vehículos de gasolina y diesel.

También debemos referir que esta etapa de la investigación solo se enfoca en la industria del automóvil en Europa, y no en los vehículos en Asia y América. Se necesita más investigación para cubrir estas regiones. Es muy probable que algunos países necesitan eliminar de manera más rápida los carros que usan combustibles fósiles.

gráfico 1Arriba: DLR’s proyección actual para las ventas de automóviles nuevos en Europa. Abajo: ventas de autos con un 66% de posibilidades de mantenerse por debajo de 1.5 ° C de calentamiento. Fuente: Deutschen Zentrums für Luft- und Raumfahrt (DLR)

  • El modelo de Noruega

Entonces, ¿qué tan realista es esto para 2028? Se estima que en Europa a finales de 2018 sólo el 2,35% de los automóviles y las furgonetas que se vendan nuevas serán eléctricas. Por lo tanto, cambiar en 10 años toda la industria de emisión alta en carbono a baja podría parecer una tarea imposible.

Pero estas son las buenas noticias: Noruega está demostrando la rapidez con que se pueden cambiar las cosas. En Noruega una combinación de incentivos fiscales y políticas gubernamentales están impulsando el asombroso crecimiento del automóvil eléctrico. Tanto es así que el país escandinavo estableció 2025 como la meta para que todos los autos nuevos tengan cero emisiones.

gráfico 2Noruega tiene el crecimiento de automóviles eléctricos más rápido del mundo. Fuente: Wikipedia

  • Necesitamos pensar más allá de los automóviles  

Reducir la contaminación del transporte no solo tiene que ser una opción entre los vehículos eléctricos de combustibles fósiles y los eléctricos.

Un plan de transporte verdaderamente sostenible debería consistir en la construcción de más carriles para bicicletas, una infraestructura de ciclismo que facilite a las personas completar viajes que típicamente realiza en automóvil. Se trata de hacer que el transporte público sea más asequible, lo que hace que las personas tomen más viajes en tren o autobús. Y debería tratarse de invertir en esquemas de uso compartido de automóviles y, a su vez, reducir la cantidad de vehículos en la carretera.

Seguir ese camino sería sensato por una gran cantidad de razones: significaría una reducción de la explotación de los recursos naturales, ya que un menor número de automóviles se traduciría en una menor demanda de acero y plástico destinados para la construcción de vehículos. También se traduciría en un camino para limpiar nuestro aire porque podrían eliminarse de nuestras calles los automóviles que contaminan.

Y lo más importante, significaría una oportunidad mayor de quedarnos debajo de 1.5°C de calentamiento global.

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