“Hace 47 años mi mamá me trajo de paseo, no había nada más que Tulum, el lugar sagrado, algunos restaurantes locales y la fila de cocos recién sembrados de lo que sería la entrada, la avenida principal de Cancún. Era hermoso, la arena era muy blanca, refinada y veías todos los tonos de azul. Pero lo mejor es que era de todos, de cualquiera, de nadie en particular. 

Ahora llego a un hotel de lujo -el Moon Palace, donde se lleva a cabo la cumbre número 13 sobre Biodiversidad-, veo rejas y no me dejan pasar y pienso que se ha perdido la hermosura de la simpleza de la naturaleza. Las rejas dicen que hay miedo, que hay que guardar algo y que sólo algunos son los elegidos para entrar porque así les conviene, porque así es el sistema y pienso que no es justo porque la infraestructura no es nuestra, pero el territorio sí”

Margarita Nooh Pot, 

compañera maya del sur de Yucatán 

Desfiles de gente de todos los colores, de todas las alturas, voces en muchas lenguas, gente de muchos gobiernos invirtiendo dos semanas de su vida en una reunión tras otra, en largos encuentros de revisiones de documentos más extensos, y ¿para qué? ¿de qué sirven estas cumbres mundiales como la Décimo Tercera reunión del Convenio sobre la Diversidad Biológica (CDB) de la ONU como a la que hoy asiste Margarita?  

Margarita, esta compañera de una de las ocho comunidades mayas que integran la Micro región sur de Yucatán tiene una teoría: “las cumbres se inventan, creo para buscar estrategias de cómo entrar y como sabotear o explotar lo que creen que pueden explotar para tener más. Hoy me invitan porque ya nos vieron, porque saben que estamos protegiendo en serio lo poco que tenemos”.

Pero no quiere decir que estas cumbres sean infructuosas o malas… “hay que usarlas para alzar la voz y por eso estoy aquí”, dice Margarita.

Ella es heredera del conocimiento de sus siete generaciones anteriores y actualmente guardiana del conocimiento que tiene que ver con la milpa, “con la forma de ser agradecida, respetuosa, para convivir y para heredar lo que está vivo en mi pueblo, lo que para los ojos de la cumbre no es productivo pero que para nosotros nos da vida”.

Y ahora que en esta cumbre se habla de la gobernanza de la biodiversidad, Margarita viene a decir  que son las comunidades, los indígenas con experiencia de vida, quienes creen que la bioculturalidad, humana, vegetal, ambiental  es de todos y de todos la responsabilidad de la construcción o destrucción de nuestro entorno, tanto de pensamiento, sentimiento como de sabiduría.

“No importa de dónde vengas ni que puesto tengas, todos somos responsables de rescatar la
sabiduría de los pueblos y el conocimiento de la gente con quienes hemos estado trabajando en la conservación y mejoramiento de las semillas de maíz y el sistema milpa como estrategia para tener seguridad en la alimentación y al derecho a decidir  lo que queremos producir y consumir”.

Esta mujer maya, alerta que a pesar del trabajo de  conservación de  semillas que han hecho, ahora se les quiere despojar de ellas al imponerles paquetes tecnológicos para la siembra, para venir y sobreexplotar lo que a los ojos de las industrias y los gobiernos estamos desperdiciando.

“Lo que no ven es que no lo estamos haciendo pero no porque no queramos, sino por respeto, es para que todos tengan acceso”.

La voz que ella trae a esta cumbre es para demandar que devuelvan a las comunidades el beneficio de gobernar sus recursos. “La gobernanza de la biodiversidad son conceptos que se manejan en esta cumbre pero quién debe gobernar la vida? ¿el mundo de la industria, o cada pueblo que conoce y ama su tierra, su monte, su agua, su abeja, su planta, que conoce cómo funciona y respeta los ciclos de vida de la naturaleza?  Yo digo que si hay que hablar de gobernanza, que sea la sabiduría de los pueblos quien gobierne”.

“Soy la voz de los compañeros guardianes de la región que venimos a decir que hay que guardar las semillas pero no en centros de investigación; vengo a decir que tenemos autodeterminación;  una forma de plantear las estrategias para la supervivencia y que nos han funcionado para conservar la biodiversidad y tener al mismo tiempo todo lo que necesitamos. Venimos a hacernos notar con todos los riesgos: que nos escuchen o nos desaparezcan. Confío en que seremos escuchados y en que si no, nosotros seremos lo bastante fuertes para proteger lo que tenemos con toda su integralidad¨…