Este noviembre se cumplen tres años desde que fui nombrado Director Ejecutivo de Greenpeace Internacional. Llegar a Greenpeace representó para mi una oportunidad de poder ser parte de una organización que ha tomado – y sigue tomando – un papel de liderazgo a la hora de advertir acerca de los peligros de la destrucción del medioambiente y el cambio climático.

Greenpeace es un movimiento que ha realizado sus campañas de manera consistente a través de acciones directas no violentas y, en una era donde la desobediencia civil parecería ser la única manera en que podemos presionar a nuestros gobiernos, la manera en que Greenpeace trabaja es la más prometedora.

Sin embargo, seguimos siendo una organización que evoluciona, y mientras reflexiono sobre casi tres años de mandato, me gustaría compartir con ustedes algunas de las cosas que creo que Greenpeace representa hoy. Me gustaría que consideraran un lado distinto de Greenpeace; el lado que yo llegué a conocer.

Para hacer esto, hoy también estoy lanzando una serie de videos web como parte de una nueva serie llamada ‘Viviendo para una Causa’. En la serie, presento una mirada “desde adentro” de Greenpeace, apuntada a las personas que saben de nosotros pero quizás nunca pensaron en involucrarse con nosotros. También intento alcanzar a las personas que no hayan querido colaborar en el pasado.

Día a día me siento inspirado por la pasión y ambición de los activistas de Greenpeace – nuestra cara pública – pero también por los muchos individuos del “detrás de escenas” que ayudan a que nuestra organización opere sin sobresaltos. Después de asumir mi nuevo papel en Greenpeace me sorprendí al ver que muchos de mis preconceptos sobre la organización no eran ciertos, y es esta sorpresa la que quiero compartir.

Ya sea la imagen del “activista hippie” con una gran barba, o la “anarquía de izquierdas” que nos suelen endilgar, mis percepciones de Greenpeace fueron desafiadas en casi todos los frentes. Vivimos en un mundo hoy que ha visto de primera mano el fracaso del proceso multilateral en eventos como Rio+20, la fuerza y poder de los intereses corporativos en la arena política y el reducido espacio democrático que se le da a los movimientos civiles.

Todo esto hace que sea necesaria una nueva forma de activismo. Como una organización orgánica e internacional, Greenpeace está bien posicionada para responder a estos desafíos. De hecho, en los últimos tres años, cambiamos mucho la manera en que realizamos nuestras campañas y como nos organizamos.  

Cambios en recursos

Uno de los cambios más importantes es a nivel político, donde reconocemos la creciente importancia del sur global. Estamos cada vez más enfocando nuestros recursos en países como Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica, los llamados “BRICS”, y durante mi gestión fue allí donde se realizaron algunas de nuestras mejores campañas.

 En China, donde no es sencillo operar para ninguna organización como la nuestra, la campaña global “Detox” (Desafío contra la contaminación) tuvo mucho éxito a la hora de asegurar compromisos de corporaciones globales que incluyen a Nike, Adidas y H&M, además de la mayor marca de indumentaria deportiva china Li-Ning.

Detox

Estas marcas internacionales ahora están responsabilizándose por sus cadenas de insumosy están trabajando con proveedores para eliminar el uso y vertido de químicos nocivos de sus procesos de producción y productos para 2020. Esto tendrá un profundo impacto en ríos, lagos y vías fluviales en grandes países productores como China.

En Fukushima el año pasado demostramos nuevamente nuestra capacidad de responder de manera veloz en tiempos de crisis. Tras el terremoto de marzo de 2011 y el resultante desastre nuclear, la red de especialistas en radiación de nuestro equipo nuclear investigó, documentó y expuso el alcance de la contaminación radioactiva más allá de la denominada zona de exclusión.

Ofrecieron información independiente a un público asustado, forzando a las autoridades relevantes a mejorar las medidas de protección. Cada vez nos enfocamos más enresponsabilidad corporativa y, en Indonesia, realizamos una campaña en contra de empresas multinacionales vinculadas con la deforestación.

Gracias a la presión de todos los que nos apoyan, empresas como Nestle y Mattel cambiaron sus fuentes de materia prima para ayudar a proteger los bosques y turberas de Indonesia.  

Confrontación pacífica

Save the Arctic

A pesar de haber cambiado en varios aspectos, Greenpeace sigue siendo una organización que dice la verdad de frente ante el poder. Si bien preferimos el diálogo, no tenemos miedo de confrontar de manera pacífica a las industrias destructivas y crear un sentido de urgencia por la acción.

 El año pasado, cuando abordé la plataforma Leiv Eiriksson de Cairn Energy en las costas de Groenlandia – por lo que fui arrestado luego – llevé conmigo un petitorio firmado por 50.000 personas que nos apoyan de todo el mundo.

En contraste, este año, como parte de nuestra campaña de “Salva el Ártico”, ya juntamos más de un millón de firmas de personas que nos apoyan en nuestro pedido de prohibir las perforaciones en busca de petróleo en el Ártico.

Esta es una clara señal de que más y más personas están perdiendo la fé en la habilidad de sus gobiernos de liderar, y por qué las organizaciones como Greenpeace siguen siendo importantes hoy.

Si todavía no eres miembro, es hora de ponerte a pensar en serlo.

Si bien apreciamos el apoyo financiero, cada vez más buscamos apoyo “social” a través de las varias actividades online de nuestras campañas. Tu compromiso al final va a traer recompensas y no hay nada más recompensante que haber vivido por una causa.