Por qué no quieren que sepas

Los consumidores somos la base de la economía. Nuestros patrones de consumo determinan la forma en que opera el sistema comercial. Los cambios en nuestros hábitos de consumo obligan a las empresas a reconfigurar su oferta, de ahí que las empresas que ofrecen alimentos con potenciales riesgos para la salud, como los transgénicos, se rehúsen a informarnos por temor a perder su lugar en el mercado y sus ganancias.

Nuestro dinero es una gran herramienta para el cambio: cada peso que gastamos promueve o rechaza la forma en que se hacen negocios, los productos que se ofrecen, la manera en la que se trata a los trabajadores del campo, la calidad de lo que está a nuestro alcance.

De ahí que para darle mayor valor a nuestro dinero sea necesario saber. Saber qué hay en nuestros alimentos (y en todos los productos que adquirimos) nos permite no sólo alimentarnos mejor, sino también promover esquemas justos de comercio, apoyar al campo mexicano, rechazar los alimentos inseguros, sólo por poner algunos ejemplos.

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