El Gran Bosque de Agua

Entre las ciudades de Cuernavaca, México y Toluca se encuentra el Gran Bosque de Agua, uno de los bosques más sorprendentes del planeta y que posibilita la vida no sólo de quienes habitan dentro de él sino también la de quienes viven en los alrededores.

El Gran Bosque de Agua. Greenpeace / Adán Guitérrez

Este bosque, que abarca las sierras de Las Cruces, el Ajusco, el Chichinautzin, Zempoala y el sistema Cadera, alberga casi 2 por ciento de la biodiversidad mundial, ayuda a regular el clima y la calidad del aire de la región, produce alimentos y otros bienes. Además, proporciona tres cuartas partes del agua que se consume en la ciudad de México, el total de la que se consume en Cuernavaca, parte del agua de Toluca y abastece a dos de los ríos más importantes del país: el Lerma y el Balsas.

Por todo esto, la Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad (Conabio) declaró parte de esta zona como una de las regiones terrestres prioritarias para la conservación en México, y la llamó "Corredor biológico Ajusco-Chichinautzin".

Desafortunadamente, pese a los enormes beneficios que nos brinda, esta región se encuentra amenazada y está desapareciendo rápidamente: cada año se pierden 2,400 hectáreas de este bosque, lo que equivale a destruir una superficie de 9 campos de fútbol por día. De seguir a este ritmo, el Gran Bosque de Agua podría desaparecer en los próximos 50 años. La mancha urbana del Distrito Federal ha avanzado avanzó sobre este bosque a un ritmo de casi una hectárea diaria en los últimos 60 años. La existencia de caminos y carreteras ha favorecido la formación de asentamientos urbanos en la región.

Los esfuerzos por conservar las más de 120 mil hectáreas que conforman este bosque, que incluye los parques nacionales de La Marquesa, el Ajusco, el Desierto de los Leones, las Lagunas de Zempoala y el Tepozteco no han podido frenar el incontenible avance de la mancha urbana ni la tala ilegal, principales causas de su desaparición, aunque también son una grave amenaza la conversión del bosque en zonas de cultivo y potreros para ganado, los incendios forestales y la extracción del suelo para su venta.

Por si esto fuera poco, el Gran Bosque de Agua está amenazado por el proyecto carretero denominado "Autopista Lerma-Tres Marías y Ramal Tenango", que amenaza con "partir", literalmente, el lugar, perjudicando la biodiversidad de la zona -al destruir el hábitat de especies únicas que se encuentran en peligro de extinción, tales como el conejo zacatuche y el gorrión serrano- y privándonos de los beneficios que aporta. En 2010 se concluyó la primera etapa de esta autopista, que aún no pasa por áreas forestales, pero la segunda etapa podría iniciar en 2012.

La desaparición del Gran Bosque de Agua significaría una pérdida irreparable para México y para el mundo. Sin este bosque no sería posible la existencia de las ciudades de Toluca, Cuernavaca y el Distrito Federal, ya que perderían su principal fuente de agua, entre otras cosas.

Por ello, es urgente proteger al Gran Bosque de Agua.

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