Reservas marinas

De acuerdo con la Organización de las Naciones Unidas, tres cuartas partes de los stocks mundiales de peces del planeta están amenazados por la sobrepesca. Nuestros océanos son vastos pero no ilimitados. Los océanos proveen fuentes primarias de alimentos a millones de personas, pero sólo una pequeñísima parte del océano (0.01 por ciento) está protegida de la creciente destrucción causada por las actividades humanas. Este porcentaje no es suficiente.

En el mar no existen fronteras, los peces no se detienen en las 200 millas náuticas de las zonas económicas exclusivas del mar territorial o en las uniones entre los mares del mundo. Aunque algunos países han establecido áreas naturales protegidas dentro de su mar territorial, esto no basta. Greenpeace considera que es necesario ir más allá de los límites nacionales y ver al océano como un todo (lo que los científicos llaman enfoque ecosistémico). A fin de brindar una efectiva protección a la vida marina, necesitamos una red de reservas marinas que proteja grandes extensiones de los océanos más allá de los límites nacionales. Aún no entendemos del todo la complejidad de esto. El “principio precautorio”, que es internacionalmente aceptado, indica que se debe demostrar que las actividades son inofensivas antes de permitirlas, de ahí que sea fundamental el establecer reservas marinas.

¿Qué son las reservas marinas?

Las reservas marinas son áreas del mar completamente protegidas de actividades humanas, es decir, son el equivalente a los parques nacionales pero en los mares.

Greenpeace define las reservas marinas como: áreas naturales protegidas de cualquier uso de extracción, como pesca y minería, así como de actividades de depuración. Dentro de estas áreas no están permitidas las actividades humanas.

Algunas áreas dentro de la zona costera podrán abrirse a pequeña escala, con pesca inofensiva, siempre que sea sustentable, dentro de los límites ecológicos y la decisión haya sido tomada con la completa participación de las comunidades afectadas.

El establecimiento de reservas marinas ha dado buenos resultados a largo plazo, debido a que permiten la recuperación de las poblaciones marinas tanto en diversidad como en productividad.

A pesar de que las reservas marinas podrían estar cerradas a la pesca, una red de parques podría beneficiar a los pescadores de diversas formas, pues permite la recuperación de las pesquerías explotadas y de todo hábitat dañado. Hay cada día mayor evidencia de un aumento en el tamaño de poblaciones en las áreas de pesca adyacentes a las reservas marinas.

Las reservas marinas deben estar diseñadas de forma que garanticen el bienestar común. Deben beneficiar especies o hábitat raros o en peligro, suelos de alimentación, áreas de crianza y rutas de migración. Aunque algunas reservas marinas necesitan protección y conservación urgente, podría decirse que el más importante beneficio de tales reservas se verá a largo plazo, porque asegurarán que los océanos continúen sanos y productivos para las futuras generaciones.

Las acciones a gran escala dan resultados a gran escala


Para revertir el grave declive en la salud de nuestros mares, Greenpeace está pidiendo que 40 por ciento de los océanos sean protegidos bajo el esquema de reservas marinas. Esta demanda se apega a lo establecido en el Congreso de Parques Mundiales (Wolrd Parks Congress): “las redes deben ser extensas y deben incluir áreas estrictamente protegidas que representen por lo menos un 20-30 por ciento de cada hábitat”. En tanto que el Proyecto del Milenio de las Naciones Unidas contempla que 10 por ciento de los océanos sea protegido bajo el esquema de reservas marinas a corto y mediano plazo, con una meta a largo plazo de 30 por ciento.