Estafando al Congo

Noticia - julio 30, 2008
Greenpeace descubre que grandes compañías de explotación forestal están destruyendo de manera creciente una de las áreas de bosque ecológica más importante en el planeta mientras evaden impuestos y roban ingresos de la gente pobre del Congo

Greenpeace ha documentado una creciente tala ilegal en el Congo, la segunda selva tropical más grande después de Amazonas, y está demandando acciones urgentes ya que la moratoria decretada en 2002 no frenó la destrucción de esta selva.

Al igual que la necesidad de salvar los bosques del mundo para la protección del clima se está volviendo ampliamente reconocida, hemos descubierto que grandes compañías de explotación forestal (que operan en la cuenca del Congo) están destruyendo de manera creciente una de las áreas de bosque ecológica más importante en el planeta mientras evaden impuestos y roban ingresos de la gente pobre del Congo.
 
En la cuenca del Congo se encuentra el segundo bosque tropical más grande del mundo y tiene una importancia incalculable no sólo en términos de biodiversidad y recursos para los locales, sino también como un depósito gigante de carbón que es esencial para la protección del clima. Aún alrededor del 25% de este preciado ecosistema es controlado por la industria de explotación forestal en su mayoría en la República Democrática del Congo y la República del Congo, dos países que sufren de corrupción endémica.
 
En un nuevo informe de “Estafando al Congo”, publicado hoy, expusimos  cómo compañías como la Alemana-Suiza, Danzer, están engañando a las personas en esta región con millones de euros de ingresos fiscales cada año.
 
¿Cómo se están saliendo con la suya?
 
Danzer ha establecido un sistema elaborado de ganancia de lavado de dinero mediante el cual su compañía subsidiaria Suiza (Interholco AD) compra madera a sus compañías hermanas Africanas (Siforco e IFO) a un precio mucho más bajo que el del mercado y después recompensa la insuficiencia depositando dinero en cuentas de banco en el extranjero. Al hacer esto, el grupo Danzer evade el pago de una porción de silvicultura y derechos de exportación.
 
Esta conducta sin escrúpulos parece ser el indicador de toda la industria de explotación forestal que opera en el área, exacerbando el problema de deforestación ilegal y engañando a una de las regiones más pobres del mundo con millones de euros cada año.

Hemos calculado que la pérdida de estos gobiernos del grupo Danzer por sí mismo podría ser de aproximadamente ocho millones de euros entre 2000-2006. Esto es equivalente al costo de vacunar a más de 700 mil niños del Congo de menos de cinco años o 50 veces el presupuesto anual de la Secretaría de Medio Ambiente de RDC.
 
Sólo uno en la lista de violaciones
 
El año pasado lanzamos un informe llamado “Tallando el Congo”, que dejaba al descubierto el caos social y la destrucción ambiental resultante del sector de deforestación y expusimos la implicación del grupo Danzer en el comercio ilegal de madera, soborno y negociación con comerciantes de la lista negra del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas de tráfico de armas ilegales.
 
Ésta continua corrupción y los escandalosos procesos representan un serio obstáculo para el desarrollo genuino y debilitan el esfuerzo hecho por la comunidad global de aliviar la pobreza en la región. Irónicamente, mientras muchos gobiernos continúan vertiendo miles de millones por la guerra RDC para ayudar a reconstruirla, están esperando, mientras sus propias corporaciones estafan al país dejándolo sin salud substancial y saqueando los recursos naturales de la región, lo cual contribuye al cambio climático y priva a las comunidades locales de empleo sustentable.
 
El Banco Mundial está fallando actualmente en sus objetivos de controlar la expansión de deforestación y mejorar la gobernabilidad del sector. De hecho, algunos donadores internacionales están considerando proporcionar incentivos financieros para impulsar la industria de deforestación.
 
Soluciones
 
El sector claramente necesita una legislación y ejecución más estricta. En mayo de 2002 el gobierno de la RDC anunció una moratoria sobre nuevas concesiones y la extensión de la renovación de las antiguas. El gobierno se ha comprometido a una revisión legal de la industria de explotación forestal y estamos haciéndoles un llamado para mantener y ejecutar la moratoria y retirar cualquier concesión ilegal.

Actualmente la revisión se caracteriza por confidencialidad y descuido así que le exigimos a la comunidad internacional y al gobierno de la RDC se aseguren de que este proceso de revisión sea completamente transparente, que la moratoria se mantenga y se ejecute y que se ponga en acción un plan comunitario de la tierra.
 
Los donadores internacionales no deben subsidiar a las industrias de explotación forestal y los escasos fondos públicos deben ser utilizados para financiar medidas que controlen la deforestación de manera efectiva al mismo tiempo fortalezcan a las comunidades locales. La ayuda internacional debe beneficiar a la gente del Congo en vez de a las prominentes cuentas de banco de las ambiciosas compañías europeas.
 
El valor de los bosques de la RDC como depósitos de carbono podría ser mucho mayor al ingreso generado por el país mediante la industria de explotación forestal. Las cuentas de deforestación de aproximadamente una quinta parte  de las emisiones globales de gas invernadero y el reemplazo de la explotación forestal en la RDC por medio de un sistema internacional  de protección de bosques no sólo sería benéfico económicamente para la gente de la RDC sino que convertiría al país en un protector clave del clima.

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