Exhibe Greenpeace plataforma petrolera para aguas profundas

Noticia - 22 noviembre, 2010
Hoy Greenpeace, en una acción pacífica, exhibió públicamente que el gobierno mexicano ya está planeando hacer exploración de aguas profundas para extraer petróleo en el Golfo de México.

Greenpeace / Prometeo Lucero

Dejemos atrás el petróleo, ¡queremos energías limpias!

Desde muy temprano, cuatro activistas de la organización ambientalista subieron a la plataforma de perforación de aguas profundas PetroRig III o Centenario y durante cuatro horas desplegaron los mensajes Petróleo = cambio climático y Go beyond oil!  para denunciar la incongruencia del discurso del gobierno mexicano, que al mismo tiempo que hospeda la décimo sexta conferencia de Naciones Unidas sobre cambio climático (COP 16), que tendrá lugar en Cancún, promueve e invierte en combustibles fósiles, principales causantes del calentamiento del planeta.

Personal de seguridad de la plataforma petrolera obligó a los activistas de Greenpeace a descender y confiscó los equipos de rappel. Los activistas regresaron al barco Arctic Sunrise, de Greenpeace y horas más tarde la nave arribó al puerto de Veracruz.

Esta plataforma prueba la incongruencia entre el discurso de Felipe Calderón, quien constantemente afirma que busca dar una lucha contundente contra el cambio climático, y la realidad que su política energética. La exploración de petróleo en las aguas profundas del Golfo de México es un riesgo innecesario que aumentará la responsabilidad de México en el problema del cambio climático. Peor aún, si tales exploraciones llegaran a encontrar petróleo, la extracción de aguas profundas distraerá aún más la atención de las soluciones reales al cambio climático, como lo son las fuentes renovables, limpias y sustentables de energías y las medidas obligatorias de eficiencia energética.

La PetroRig III, renombrada Centenario, es una plataforma petrolera construida en Corea, semisumergible, diseñada para perforar en aguas ultraprofundas (hasta 2,134 metros), y fue contratada por Petróleos Mexicanos para operar en aguas profundas desde julio de 2010 hasta julio del 2015; su renta diaria es de 495 mil dólares.

Desde el sexenio anterior, el programa de aguas profundas se convirtió en uno de los proyectos estratégicos para el gobierno federal. En total, hay por lo menos cuatro plataformas rentadas por Pemex Exploración y Producción (PEP) para el periodo de 2008 a 2016, para explorar las áreas de la sonda de Campeche, Coatzacoalcos y Perdido. Para ello, Petróleos Mexicanos ha destinado una inversión total de 40,685 millones de dólares. Cabe señalar que la mayor parte de los lugares en los que se ha hecho exploración han arrojado yacimientos de gas, de petróleo extremadamente pesado o bien nada. Encontrar petróleo en yacimientos a miles de metros de profundidad en el Golfo de México significará entrar de lleno a la era del petróleo altamente costoso, ambientalmente inviable y de mala calidad.

La exploración y extracción de petróleo en aguas profundas supone riesgos innecesarios. En abril pasado el Golfo de México fue víctima -una vez más- de lo que significa la extracción de petróleo de aguas profundas: derrames, afectación a ecosistemas marinos, pérdidas a las economías costeras. Antes de eso, el Golfo sufrió uno de las más graves desastres petroleros de la historia: la explosión del pozo Ixtoc I, en la Sonda de Campeche, en la que más de 3 millones de barriles de crudo fueron vertidos al mar durante 280 días... prácticamente hasta que se agotó la fuente. Esta tragedia era considerada la más grave de su tipo en la historia, pero quedó rebasada por la explosión de la plataforma Deepwater Horizon, de British Petroleum (BP), el 20 de abril pasado. En sólo tres meses, BP vertió 4.9 millones de barriles al mar.

Greenpeace exige:

  • La prohibición de nuevas perforaciones en alta mar y la exploración de otras fuentes de petróleo de alto riesgo y costo no convencionales.
  • Eliminación gradual de las perforaciones de petróleo existentes.
  • Que el gobierno exija a las empresas petroleras estar completamente aseguradas para cubrir sus responsabilidades.
  • Cancelar subsidios a combustibles fósiles.
  • Leyes fuertes y políticas que promuevan una [r]evolución energética basada en energía limpia.

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