Un millón contra los transgénicos

Noticia - 7 octubre, 2010
Por primera vez, más de un millón de ciudadanos exigieron a la Comisión Europea una moratoria a los cultivos transgénicos hasta que los procesos de evaluación de sus riesgos hayan sido mejorados, informaron las organizaciones Avaaz y Greenpeace.

Esta petición, lanzada hace siete meses, representa la primera iniciativa ciudadana de la Unión Europea (UE), un principio recogido en el Tratado de Lisboa de la UE en diciembre de 2009 en virtud del cual un millón de ciudadanos europeos tienen la posibilidad de pedir formalmente a la Comisión Europea que adopte medidas legislativas para satisfacer sus demandas.

En la iniciativa participaron cada uno de los 27 países de la Unión Europea, lo cual refleja la oposición pública mayoritaria al cultivo de transgénicos. Los ciudadanos europeos entregaron al presidente de la comision, José Manuel Durão Barroso, más de un millón de razones para escuchar a la sociedad y actuar desde la precaución y la cautela, en lugar de favorecer sistemáticamente los intereses de la industria de los transgénicos.

Las organizaciones esperan que la Comisión actúe con celeridad y atienda a las preocupaciones de los ciudadanos, los gobiernos y los científicos de la UE. La iniciativa, además de exigir el establecimiento de una moratoria a toda nueva aprobación de cultivos modificados genéticamente, en tanto no se haya fortalecido el sistema europeo de evaluación de riesgos y de autorización de OMG, pide también la creación de un “organismo independiente, ético y científico” que investigue los impactos de los cultivos transgénicos.

Esta iniciativa de ciudadanos europeos se lanzó a raíz de la autorización, por parte de la Comisión Europea, de una papa resistente a antibióticos creada por la empresa BASF en el mes de marzo. Esta decisión obvió la exigencia unánime de todos los estados de la Unión Europea, en diciembre de 2008, de mejorar los procesos de evaluación de riesgos de los transgénicos y de estudiar los impactos de estos cultivos para los agricultores y de los consumidores (3). Varios países han decidido ahora llevar a la Comisión ante el Tribunal Europeo de Justicia por la aprobación la papa transgénica.

En contraste con lo que ocurre en Europa, los ciudadanos mexicanos seguimos luchando para impedir que las las empresas que patentan semillas transgénicas, nos sigan usando como laboratorio experimental. Las autoridades mexicanas tienen la obligación de proteger el centro de origen del maíz, no sólo frente a los mexicanos, frente a la humanidad entera ya que de permitirse la comercialización de maíz transgénico se estará poniendo en riesgo el centro de origen de esta gran variedad de semillas de maíz que se encuentran en nuestro territorio, con lo que se sentará un pésimo precedente a nivel internacional.

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