¿Quién puede querer miel con transgénicos?

Noticia - 7 diciembre, 2011
Mérida, Yucatán.- ¡Nadie quiere miel con transgénicos! No al menos en países como Alemania, principal comprador de la miel de alta calidad que se produce en el estado de Yucatán y el cual ya ha comenzado a solicitar costosas pruebas de laboratorio para asegurar la ausencia de organismos genéticamente modificados en el polen, luego de que el gobierno federal autorizara la siembra de 30 mil hectáreas de soya transgénica en la península.

Apicultores, empresarios, investigadores y ambientalistas advirtieron en conferencia de prensa en el estado de Yucatán, que está en riesgo la producción y comercialización de miel por la presencia de polen contaminado con OGM por lo que solicitaron al gobierno del estado que exija la anulación de dichos cultivos a la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación (Sagarpa).

En Yucatán se encuentra el 40 por ciento de la producción de miel a nivel nacional de la cual dependen más de 16 mil apicultores. México se encuentra en el tercer lugar en exportaciones a nivel global y ante el riesgo del cierre de mercados que plantea la contaminación de la miel por la presencia de polen transgénico, los ponentes solicitaron la urgente prohibición de siembras a campo abierto de cualquier cultivo transgénico.

El destino de la miel del estado es principalmente Alemania, cuyos importadores, alertados por el caso de contaminación con polen transgénico en Baviera, que llegó hasta el Tribunal de Justicia de la Unión Europea, han solicitado medidas para asegurar que sus importaciones no contengan presencia de ningún tipo de organismo genéticamente modificado (OGM).

“El gobierno mexicano, las Naciones Unidas y múltiples empresas y fundaciones han venido financiando la construcción de un sector económico y social productor de miel de alta calidad, la cual representa la primera o segunda fuente de ingresos para más de 40 mil familias, la mayoría de origen rural e indígena del pueblo Maya. Esta actividad permite hacer un uso racional y conservar más de 4 millones de hectáreas de selvas subtropicales. Estos beneficios se verán severamente disminuidos si, como en 1995 y en 2004, se derrumban los precios internacionales de la miel mexicana, esta vez a causa de la –ya evidente- contaminación con polen de plantas transgénicas como la soya. Lo que ocurrió a una cooperativa exportadora de miel de Campeche a Alemania cuyo producto fue rechazado en esta temporada, seguramente se repetirá con el resto, ahora que los análisis son obligatorios”, advirtió el director de la Oficina del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) para la Península de Yucatán y Tabasco, Xavier Moya García.

“Llamamos a los gobiernos local y federal a que protejan una de las principales exportaciones del país y que reconozcan que una miel libre de OGM representa una ventaja comparativa dentro del mercado internacional. La producción de miel en el país está en riesgo. Alemania ya ha comenzado a solicitar costosas pruebas de laboratorio para asegurar la ausencia de organismos genéticamente modificados”, declaró Miguel Ángel Munguía de la organización EDUCE-Cooperativa, especializada en la exportación de este y otros productos de alta calidad al mercado europeo.

“En España, único país de la Unión Europea en que el Gobierno ha tolerado el cultivo de transgénicos a gran escala, los transgénicos contaminan, generan daños económicos para los productores agrarios y ganaderos, y destruyen el derecho a elegir de quienes quieren cultivar sin transgénicos”, afirmó Juan-Felipe Carrasco, responsable de la campaña de Agricultura sostenible de Greenpeace España.

Si el gobierno pretende que México siga participando dentro del mercado internacional es urgente la prohibición de los cultivos transgénicos.

“Los cultivos transgénicos no producen más que los cultivos convencionales, no pueden hacer frente a los extremos del clima, no acabarán con el hambre en el mundo y sí están generando nuevos problemas para los agricultores, razones de sobra para decir no a la siembra de transgénicos en el país”, concluyó Aleira Lara, coordinadora de la campaña de Agricultura sustentable y transgénicos de Greenpeace México.

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