Ahora en Oaxaca, Pemex se hace de la vista gorda

Noticia - 22 agosto, 2012
A 11 días del incidente Pemex no ha controlado el derrame ni tampoco se ha anunciado remediación de daños por el impacto ambiental.

La historia se repite. Tal como sucedió en Coatzacoalcos, Veracruz a inicios de este año con el derrame de crudo en el municipio ‘El Polvorín’, Pemex continúa mostrando su ineficacia y negligencia en la atención de accidentes petroleros y emergencias ambientales, ahora en el caso de Salina Cruz, Oaxaca, con la fuga de crudo al mar a raíz del hundimiento de una monoboya  de la paraestatal el pasado 11 de agosto.

El incidente ocurrió frente a las costas de las comunidades pesqueras de Chipehua y Salinas del Marqués donde ya son evidentes las concentraciones viscosas de petróleo que se desplazan hacia las playas de Salina del Marqués, Playa Brasil y Guelaguichi amenazando la zona de reproducción de especies como el camarón, ostión y a un campamento tortuguero.

A 11 días del incidente Pemex no ha controlado el derrame ni tampoco se ha anunciado remediación de daños por el impacto ambiental. En tanto, Profepa no ha emitido declaración alguna y Semarnat sigue sin actuar. ¿Cuántos derrames más continuarán ocurriendo en el país, contaminando suelos, ríos, playas y afectando la pesca hasta que las autoridades correspondientes dejen de actuar de manera tibia ante las ineficacias de Pemex?

Hace ocho meses, pudimos observar las precarias condiciones en las que se realizó la recolección de petróleo en Coatzacoalcos, Veracruz, así como el proceso  de atención al derrame. En ese momento, fue evidente la incapacidad de la paraestatal para hacer frente a una fuga de crudo que llegó hasta la desembocadura del río Coatzacoalcos con el Golfo de México. Ahora con Oaxaca se escribe otro capítulo más de incompetencia e impunidad de la paraestatal.

Pese al gran número de derrames de crudo por parte de Pemex, el gobierno federal continúa a la pesquisa de más petróleo, financiando proyectos cada vez más peligrosos como el de aguas profundas en el Golfo de México, a profundidades que van desde los 450m hasta 2,500m, aventurándose a conseguir petróleo de difícil acceso, extracción y alto riesgo.

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