¡No más violencia contra ecologistas de Guerrero!

Noticia - 3 diciembre, 2012
Greenpeace rechazó los actos de violencia que provocaron la muerte de Juventina Villa Mojica, dirigente de la Organización de Campesinos Ecologistas de la Sierra de Petatlán y Coyuca de Catalán (Ocespcc), y su hijo Reynado Santana, de 10 años de edad, quienes fueron asesinados en una emboscada en la comunidad La Laguna, en la parte alta de la sierra del municipio de Coyuca de Catalán, Guerrero.

Los hechos ocurrieron el pasado 28 de noviembre cuando Juventina pretendía encabezar el éxodo de 45 familias de La Laguna que se desplazarían a la comunidad de Puerto de las Ollas, a fin de refugiarse del acoso al que han estado sometidas por supuestos paramilitares y talamontes.

Desde 1999, dirigentes y otros miembros de esta organización han sido víctimas de asesinatos, desapariciones, prisión y exilio por su trabajo en defensa de los bosques de su región. En esa época, Greenpeace junto con organizaciones de derechos humanos denunciaron el acoso y privación de la libertad de los campesinos Rodolfo Montiel y Teodoro Cabrera, líderes y fundadores de la organización Campesinos Ecologistas de la Sierra de Petatlán y Coyuca de Catalán.

En México alrededor de 70 por ciento de los bosques y selvas pertenecen a ejidos y comunidades indígenas, que han sido custodios de los bosques del país durante cientos de años. Es gracias a estas comunidades que hoy tenemos una gran riqueza biológica y servicios ambientales como la provisión de aguas potable y el equilibrio de gases en la atmósfera, de vital importancia para la seguridad y bienestar de la población del país entero.

Sin embargo durante el sexenio que acaba de terminar, sólo el 20 por ciento o menos del presupuesto asignado al uso y conservación de los bosques del país se destinó al impulso a programas que promueven el Manejo Forestal Comunitario en ejidos y comunidades indígenas.

Es indignante que además del escaso apoyo que aporta el gobierno federal al impulso y fortalecimiento del manejo sostenible de los bosques, a sus dueños y poseedores, se deje en una situación de abandono total a aquellos que tienen el coraje de defender con la vida la riqueza de la que dependemos todos. 

Exigimos que la actual administración federal fortalezca la defensa de los derechos humanos de las comunidades que luchan por conservar sus bosques y que actos como la muerte de Juventina Villa Mojica y su hijo no queden impunes.