Un río tóxico, comunidades afectadas… una familia que lucha

Noticia - 22 noviembre, 2012
Durante la presentación del documental que lleva el mismo nombre de su organización “Un Salto de Vida”, Graciela González y Sofía Enciso, compartieron con los asistentes a la función especial el sentido de su lucha: denunciar a las empresas que envenenan las aguas del río con sustancias tóxicas mismas que envenenan a los habitantes de la comunidad de El Salto.

jueves, 22 de noviembre de 2012 Un salto de vida

Foto: Marizilda Cruppe

 

“Nosotros ponemos el cuerpo y se nos va la vida porque nos estamos muriendo, estamos enfermos… pero ese es nuestro motor, esa rabia organizada es la que nos mueve a continuar en esta lucha”.

Así habló Sofía, embargada por el llanto, un llanto de enojo, de coraje, pero también de emoción y esperanza porque ella y su madre Graciela, y su padre Enrique, fundadores de la organización “Un Salto de Vida”, creen que pueden cambiar las cosas, no se quedan en el lamento, trabajan diariamente por salvar su río, el río Santiago.

Durante la presentación del documental que lleva el mismo nombre de su organización “Un Salto de Vida”, Graciela González y Sofía Enciso, compartieron con los asistentes a la función especial el sentido de su lucha: denunciar a las empresas que envenenan las aguas del río con sustancias tóxicas mismas que envenenan a los habitantes de la comunidad de El Salto. Muchos de ellos están hoy enfermos de cáncer, de insuficiencia renal, de leucemia y, día a día, engrosan las listas de defunciones en la zona.

 

Con la presencia del director del documental, el cineasta Eugenio Polgovsky, el coordinador de la campaña de Tóxicos de Greenpeace, Pierre Terras y la directora ejecutiva de Greenpeace México, Patricia Arendar, la organización ambientalista presentó este testimonial del estado en el que se encuentra el río Santiago, uno de los más contaminados de México y el mundo como consecuencia de las sustancias químicas peligrosas provenientes de muchas industrias, principalmente del sector textil, que vierten con total impunidad en este cuerpo de agua.

“Cuando conocí la historia del Río Santiago quedé impactado, profundamente impresionado por la tragedia que están viviendo en ese lugar, estoy hablando de algo apocalíptico en donde la vida humana es despreciada por el lucro económico. Es el drama de seres humanos en una lucha por salvar un río, una lucha por la vida y donde la enfermedad y la muerte ya se han hecho algo cotidiano”, declaró el cineasta Eugenio Polgovsky.

El documental recoge también testimonios de pobladores que fueron testigos de la agonía del afluente y la indiferencia de la industria y de las autoridades. Con la muerte del Río Santiago, la contaminación se ha anclado en la cotidianidad de las comunidades, impactando su salud y economía.

En mayo de 2012, Greenpeace dio a conocer el estudio del Instituto Mexicano de Tecnología del Agua (IMTA) denominado ‘Actualización del estudio de Calidad del agua del Río Santiago, tercera etapa”, el cual demuestra que alrededor de 1090 sustancias químicas, algunas altamente tóxicas y consideradas de grave riesgo para la salud humana, enturbian las aguas del célebre afluente. 

“La historia de la familia Enciso es un ejemplo de la lucha que llevan activistas y afectados en todo el mundo por un ambiente sano. Cientos de sustancias químicas peligrosas son arrojadas todos los días a cuerpos de agua como el Santiago. Esta contaminación afecta a las comunidades que viven cerca de los ríos pero también a la sociedad en general”, declaró Pierre Terras, coordinador de la campaña de Tóxicos de Greenpeace México.

La realización de este documental se inserta en el marco de la campaña internacional Detox que exige a las grandes marcas del sector textil se comprometan a tener procesos de producción que no generen contaminación del agua. 

 

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