Desafío en el mar por el Ártico

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Noticia - 13 agosto, 2013
Activistas enfrentaron a bordo del Arctic Sunrise a un buque sísmico de exploración contratado por la petrolera rusa Rosneft, el cual busca trazar mapas detallados de las áreas submarinas con potencial de crudo submarino.

© Will Rose / Greenpeace

 

Defender el Ártico es una cuestión de todos los días.  Esta mañana activistas de Greenpeace en el rompehielos Arctic Sunrise enfrentaron al buque Akademic Lazarev, una embarcación contratada por la petrolera rusa Rosneft, la cual busca hallar hidrocarburos en el fondo del mar.

Los activistas llamaron al capitán del Akademic y le exigieron a él y su tripulación frenar las operaciones de la embarcación no sólo porque sus objetivos son buscar dónde perforar para sacar el petróleo que se encuentra en la zona -lo que al final también contribuirá al calentamiento global y al derretimiento del mismo hielo Ártico-, sino porque con sus pruebas sísmicas pusieron en riesgo la vida de animales marinos.

“La tripulación confirmó vía radio que está operando en nombre de Rosneft y negó que estuviera causando algún daño a la vida marina, sin embargo, los 200 decibeles que alcanzan los cañones de aire que utilizan dicen otra cosa. Las pruebas sísmicas pueden dañar el oído de ballenas y otras especies, incluso pueden llevar a la muerte”, dijo Christy Ferguson, la responsable de la campaña por el Ártico de Greenpeace, desde el puente del Arctic Sunrise.

Las pruebas sísmicas utilizan ondas de sonido generadas por cañones de aire que sirven para crear mapas detallados de las áreas submarinas, que determinan la ubicación de lugares para realizar perforaciones. Este tipo de actividades tienen importantes impactos en ballenas y en otro tipo de animales marinos. En el agua, el sonido por encima de los 180-190 decibeles es peligroso para los mamíferos marinos; si estos se encuentran a unos 450-500 metros de los cañones de aire -a 190 decibeles- quedarían sordos permanentemente. Si están a unos 150 metros, donde el sonido alcanza los 245 decibeles, los animales morirán.

El Mar Barents, donde ocurrió esta confrontación, es hogar de narvales, ballenas de Groenlandia, morsas y osos polares. Greenpeace continuará su protesta contra este buque en el mar.

Como ves, la defensa del Ártico la hacemos desde todos los frentes. Esta vez fue en el mar. Con tu ayuda podemos hacernos más fuertes si te sumas a esta defensa mediante la firma en línea  de la petición para lograr que esa zona sea declarada como santuario global. Entra a www.salvaelartico.org y haz la diferencia.